
Jonathan McDonald tenía el presentimiento de que le anotaría a Saprissa.
Llegó el partido y no solo le hizo un tanto a su presa favorita otra vez, sino que fue el jugador más destacado de un juego en el que Herediano se repuso de dos derrotas y le quitó el invicto a los morados con una victoria de 3-2 en Tibás.
“Son los partidos que me encantan jugar, es un regalo de Dios que me da de hacer un partido que siempre soñé jugar, así que agradecido con Dios, con mi familia. No fue un semestre anterior fácil para mí, adaptándome a roles y a situaciones que nunca me habían pasado en mi carrera”, expresó el delantero en FUTV.
Era un partido muy especial para los florenses, porque como parte de los homenajes a la memoria de Alejandro Oviedo (qdDg), ellos querían dedicarle el triunfo, porque saben que ese resultado lo habría hecho sonreír una vez más.
“Lo hablamos, que el líder, que el campeón nacional, que el campeón de Copa y demás, que era el escenario ideal para levantarse. La intensidad, el querer morder, el no regalar un segundo, yo creo que ahí fue donde mejoramos. Este es el principio apenas, esta es la tercera fecha y tenemos que seguir mejorando la intensidad en los entrenamientos porque recibimos goles y casi nos remontan”, explicó.
McDonald dijo que ellos tenían muy claro que cuando Mariano Torres agarra la pelota y se junta con Christian Bolaños y Michael Barrantes son letales en medio campo.
“Tratamos de presionarlos, de no dejar que pensaran y sabíamos que ellos nos iban a presionar, entonces empezamos a jugarles un poco más directo, un poco más largo y ganar las segundas pelotas, ahí fue la clave”.
En partidos de Primera División, McDonald le ha marcado 18 goles a Saprissa, de los cuales, 17 fueron con Alajuelense y esta vez lo hizo con Herediano. Además, también le clavó dos dardos de Supercopa al Monstruo.
Mac tiene el récord como el futbolista que más goles le ha marcado a la S en la historia.
Fue su reencuentro con la anotación, porque no sacudía redes desde el pasado 20 de setiembre.
Su propósito es que este torneo sea un renacer, un punto y aparte y disfrutarlo.
“Me levanto con la misma ilusión de hace 15 años atrás que me levantaba, más maduro, más sensato. No fue un semestre fácil para mí, se me vinieron muchas situaciones, lesiones que tenía mucho de no lesionarme y cuando iba a jugar me dio covid-19. El compañero que entró por mí lo hizo muy bien y después de ahí no pude agarrar minutos por confianza del cuerpo técnico anterior”.
Mac hace una reflexión, afirma que es fútbol y que hay que entender que no siempre se puede estar arriba.
“A veces el pico de rendimiento cae, pero está en uno quererse levantar y querer luchar por volver a estar en la cima”.
El McDonald que estuvo este domingo en la Cueva no llegó a pelear, ni a ganarse una tarjeta. En realidad, en el banquillo hubo situaciones complicadas y él llegó a calmar los ánimos tanto en Saprissa como en Herediano.
“He sufrido mucho en mi carrera y yo quiero que los jóvenes no sufran tanto como yo lo sufrí, verdad. Tuve que hablarle a (Michael) Barrantes que es amigo mío y decirle: ‘¡Mae! Ya, ya está bueno’. A (Wálter) Cortés también, hablarle a Gerson (Torres) que salió caliente del partido. El pelear, el luchar y eso es adentro, ya afuera es tontera”.
Piensa que esos jugadores al final se pueden topar en la Selección, o en un restaurante y no va a pasar nada.
“A veces nosotros mismos caldeamos los ánimos, pero es las mismas ganas de competir y las mismas ganas de hacer las cosas bien. A lo largo de mi carrera he sido así, pero son cosas que traigo en la sangre, que no me gusta perder, que quiero lucharlas todas, quiero ganarlas, no me gusta perderlas, son situaciones, pero la madurez me ha llevado a estar en otra etapa de mi vida ya”, finalizó.
