Daniel Jiménez. 29 abril

El volante Jonathan Martínez vivió un diciembre de ensueño. Convivió con su familia, tenía regularidad en Carmelita y cambió de aires: firmó con el Saprissa, el equipo más mediático del país.

Jonathan Martínez fue presentado el pasado 7 de enero como nuevo jugador del Saprissa. Foto: John Durán
Jonathan Martínez fue presentado el pasado 7 de enero como nuevo jugador del Saprissa. Foto: John Durán

Para enero, continuaron las buenas noticias. Fue convocado a la Selección Sub-23 y casi que empieza a entrenar con el Monstruo, pero todo cambió por una lesión que ya traía de Carmelita, específicamente en el quinto metatarsiano de la pierna derecha.

Estaba viviendo con mucha expectativa su fichaje aunque no pudo estar bajo las órdenes de Vladimir Quesada.

El joven de 21 años había quedado mal de una cirugía que le efectuaron en el pasado por lo que en el cuadro morado lo tuvieron que volver a operar y ahí comenzó un nuevo proceso en su vida.

Afirmó que dejar los entrenamientos con la Sele y alejarse de los del Saprissa fue algo complicado.

En su momento, Martínez no encontró respuesta, pero posteriormente con el paso de los días y meses se percató que la paciencia y fuerza mental fueron vitales para poder mantenerse en el equipo, pues ya se reincorporó a los entrenamientos.

“Hay que ser fuerte mentalmente para todas estas cosas, uno desea estar jugando con los compañeros máxime que venía muy emocionado por el fichaje, pero cuando llegué estuve fuerte porque sabía lo que venía con este parón”, comentó el mediocampista en charla con La Nación.

Casi cuatro meses de inactividad pusieron a Martínez en jaque, pero el jugador reseñó que el club fue firme con él y eso le dio tranquilidad.

Haber firmado un contrato por dos años y medio le hace recordar que el proyecto de la S es a largo plazo, aunque le gustaría dar resultados inmediatos.

Jonathan asegura que encontró en el camerino tibaseño el apoyo necesario para estar fuerte en su recuperación y también sentirse parte del grupo.

“Gracias a Dios todos son buenas personas, todos me han tratado bien y me han ayudado en esta etapa. No ha sido fácil, pero ya estoy de vuelta”, acotó.

Incluso, Martínez debe ponerse a tono con el resto de sus compañeros, pero no pierde la fe de ser tomado en cuenta en las semifinales si el técnico Wálter Centeno lo tiene a bien.

“Bien se podría dar esa sorpresa. Hay que estar preparado y entrenando bien. Estoy expectante, cuidándome y si se da bueno, porque quiero ser parte, tengo chance de ser tomado en cuenta”, agregó.

Martínez ha quemado etapas en selecciones menores, pues tiene encima los mundiales Sub-17 de Chile y Sub-20 de Corea del Sur. Espera que esa experiencia que ha tenido en el pasado le sirva para ahora salir adelante del otro reto: competir por un puesto.

En su posición juegan Marvin Angulo, Mariano Torres y Juan Bustos Golobio. Un detalle no menor es que se vienen las semifinales contra Pérez Zeledón, unos partidos en los que no se puede probar por la alta exigencia, pero será cuestión de tiempo para ver si Paté le da o no el chance.