Fanny Tayver Marín. 21 abril
Johan Venegas que hace pocas semanas conversó por videollamada con el marfileño Didier Drogba. Fotografía: John Durán
Johan Venegas que hace pocas semanas conversó por videollamada con el marfileño Didier Drogba. Fotografía: John Durán

Johan Venegas habló de fútbol, pero desde un ángulo muy diferente al habitual.

Sin presión por puntos, sin pensar en el rival de turno y en un momento cuando aún es incierta la fecha en la que se reanudará el fútbol por la emergencia provocada por la pandemia del nuevo coronavirus, el futbolista de Saprissa hizo un recuento de sus mejores anécdotas en el balompié.

En una conversación con Choché Romano en el Instagram de kölbi, Venegas contó que desde siempre había admirado a Didier Drogba.

“Resulta que a mí me contratan en Montreal Impact y a los días suena la bomba que van a contratar a Drogba y yo como loco. Llegamos al primer entrenamiento y yo no sabía pero ni ‘A’ de inglés, lo básico del cole que es lo que enseñan a uno. El legítimo inglés mío era de ‘open the window (abrir la ventana) para que la mosca fly (volar)’, tan así era (ríe…)”.

Llegó esa primera práctica y el morado recuerda que él solo se decía que tenía que hablarle, como fuera.

“Yo no sabía ni inglés ni francés, pero le hablé. Le dije que yo era Vénegas, a como lo pronunciaban ahí, y le hice un arroz con leche que él me respondió: ‘Hábleme en español (ríe…)’. Me entendía más en español, así se lo pongo. Después, con el tiempo, me vi obligado a aprender inglés, porque en Montreal solo se habla francés e inglés”.

Pero la historia no acaba ahí, porque confiesa que él consideraba a Drogba como “una bestia como delantero”.

“A veces en medio partido me quedaba parado viéndolo y me decía ‘no puede ser que yo esté jugando con este mae’, la verdad. Él hizo mucha amistad con unos seis jugadores y nos llevábamos bien. Nos invitaba a asados en la casa... ¡Que viera cómo era esa casa!, tenía hasta un ascensor por dentro”.

Contó que hace como mes y medio hicieron una videollamada, “pero fue lo normal, algo rápido para saludar y eso, tampoco es que uno anda ahí molestando porque él es otro nivel, tiene muchas cosas que hacer. Ahora con esto del coronavirus él prestó el hospital que tiene en Costa de Marfil para que atiendan ahí a los pacientes”.

Más historias. Venegas contó que uno de sus mejores días en el fútbol se dio cuando ni siquiera había jugado en Primera División, porque se dio cuando estaba en el Alto Rendimiento del Santos de Guápiles.

“A mi mamá se le imposibilitaba viajar de Limón a Guápiles y yo qué iba a pensar que me iría a ver. Cuando iba a comenzar el partido la veo ahí en la gradería, me le acerqué, le di un beso, un abrazo y ahí hice cuatro goles. Todos se los iba a celebrar a ella. Aunque no era un partido televisado, son momentos especiales que a uno lo llenan".

Verse en el Mundial de Rusia 2018 resulta otro hecho que lo marcó y él lo define como uno de sus “momentos más top”.

En lo que va del Clausura 2020, Johan Venegas contabiliza 636 minutos en cancha. Fotografía: José Cordero
En lo que va del Clausura 2020, Johan Venegas contabiliza 636 minutos en cancha. Fotografía: José Cordero

“Íbamos saliendo del túnel para el primer partido del Mundial. Cuando yo iba caminando se me hicieron largos esos segundos, iba pensando en toda mi infancia, todo lo que yo había luchado, trabajado, sacrificado, las madrugadas, los momentos que uno no tenía ni qué comer, a veces uno entrenando descalzo o con tenis rotas para jugar”, manifestó.

Y agregó: “Fue un sueño desde la niñez que uno decía qué lindo estar ahí, pero podía ser que nunca pasara y cuando pasó fue demasiado y al cantar el Himno Nacional yo no sé ni cómo, pero se me salían las lágrimas. Yo me decía ‘qué me pasa’, porque no soy mucho de expresar las emociones y son momentos lindos”.

Venegas se considera un privilegiado por las experiencias que ha vivido.

“Hubo un partido que jugamos contra Brasil en Nueva Jersey, en el Red Bull Arena, que metieron a Neymar en el segundo tiempo y cambié camisa con Marcelo. Uno piensa que seguro juegan de vivos o son altaneros, pero no”, apuntó.

Mencionó que al terminar el primer tiempo se le acercó a Marcelo y lo saludó, pero que iba con otra intención también.

“Le pregunté que si podíamos cambiar la camisa, me respondió que sí y me la dio. Al final del partido le dije: ‘Marcelo, venga acá… Es que mi esposa también quiere su camisa’ y me llevé las dos camisas de él para la casa. Cuando nos bañamos, salimos por la cancha y estaba Neymar ahí, entonces lo fui a saludar y fue muy buena gente, calidad de persona”, acotó.