Fútbol Nacional

Jeaustin Campos: el ajedrecista que no sabe jugar ajedrez

El técnico de Saprissa revela cuál es su fuerte, acepta que algunos partidos no sabe cómo los ganó y cuenta su manera de encarar las derrotas

Algo debe tener quien gana cinco títulos con Saprissa (Verano e Invierno 2007, Verano e Invierno 2008, Invierno 2014), toma a un alicaído Herediano y lo hace campeón (Apertura 2021) y asume el reto de un Saprissa en los últimos puestos hasta meterlo en semifinales (Clausura 2022).

“Veo el fútbol como ajedrez y veo el partido como si fuera un tablero”, expresa Jeaustin Campos, tratando de responder cuál es su secreto como estratega. Algo así como Beth, la protagonista de Gambito de Dama, miniserie de Netflix, esa joven capaz de quedarse absorta en la cama mirando en el cielorraso un tablero imaginario, jugando partidas virtuales, ensayando jugadas.

No me haga caso: Jeaustin Campos no es tan fantasioso, aunque sí ve a sus jugadores como piezas de un gran ajedrez. Si el fútbol es técnica, condición física, sicología y táctica, lo suyo son precisamente los movimientos, las posiciones en la cancha, las ajustes sobre la marcha.

“Mucho es lo táctico... aunque el mejor amigo es lo mental”.

El técnico que acaba de clasificar casi milagrosamente a Saprissa a semifinales, quizás trae esa visión desde sus tiempos de jugador (1991-2003), cuando actuaba de volante contención, ese rol en medio de todos, sin derecho a desubicarse, si bien se las agenciaba para hacerse notar más que de vez en cuando en el ataque: un peón que se creía alfil.

Como técnico confiesa que no es de mirar un partido tres veces para analizarlo, aunque sin falsa modestia considera tener “un don” que Dios le dio para detectar pronto detalles tácticos. ”Hay cosas que son de intuición, de corazonadas”. Otras son de trabajo y más trabajo con el equipo. “Soy muy disciplinado”. Pero ni una cosa ni la otra, ni el talento ni el esfuerzo, le garantizan la victoria, ni le permiten creerse el mejor. “Eso nunca”.

No podría pensarse el non plus ultra quien vivió las dos caras de la moneda en tan poco tiempo, como pocas veces sucede: el mismo Jeaustin Campos que acaba de gestar la remontada saprissista con seis tirunfos al hilo había sufrido en este mismo torneo once partidos seguidos sin ganar (ocho al mando de Herediano, que le costaron su salida, y tres en su inicio con Saprissa).

“Prefiero verme cara a cara con la derrota, porque eso me hace mejor entrenador y mejor persona. Al inicio con Saprissa, perdimos contra Cartago, perdimos contra Heredia, perdimos contra el Santos. Yo sabía que esos tres partidos nos iban a ayudar a ganar”.

Tampoco todas las victorias son un dechado de méritos, pues según reconoce hay triunfos que ni siquiera sabe cómo los sacó.

-Pero nunca lo he escuchado en conferencia de prensa decir: ‘No merecíamos ganar’.

-Uno como líder no puede alimentar esos pensamientos en el equipo. Entonces, tal vez me oirán decir: ‘No fue el mejor partido, pero...”.

A veces sucede. Volverá a suceder y lo sabe: aún Jeaustin Campos tiene partidos por perder, muchos otros por ganar, incluso sin merecer una cosa o la otra en ese gran tablero verde del fútbol. Lo que no sabe -y lo confiesa- es cómo se juega el ajedrez.

Antonio Alfaro

Antonio Alfaro

Director de la sección de deportes de La Nación. Bachiller en Ciencias de la Comunicación Colectiva de la Universidad de Costa Rica.

En beneficio de la transparencia y para evitar distorsiones del debate público por medios informáticos o aprovechando el anonimato, la sección de comentarios está reservada para nuestros suscriptores. El nombre completo y número de cédula del suscriptor aparecerá automáticamente con el comentario.