Daniel Jiménez. 6 septiembre

Tassio Maia montó a la afición del Saprissa en una montaña rusa de emociones. El atacante había jugado a cuentagotas en el torneo pero anoche, cuando más cerrado estaba el duelo ante Limón, la feligresía se lo solicitó a su técnico Vladimir Quesada. Creían que el delantero de 1,93 de estatura podía responder en un momento crucial. El brasileño se robó la noche en la Cueva. Al final, ya usted sabe lo que pasó, pero quizás no conozca lo que sucedió detrás del triplete del centro delantero.

El futbolista estaba en un costado de la línea de cal. Calentaba separado de sus otros compañeros de banquillo. Hacía los ejercicios un poco más lento y no perdía detalle del compromiso, mientras cruzaba algunas palabras con el preparador físico Pier Luigi Morera. Quería entrar, claro, como todos los suplentes.

De hecho sorprendió que en un cuadro con ocho bajas, no fuera titular, pero bueno...

Tassio habla de su triplete

A los 60 minutos del juego, el asistente técnico Víctor Cordero conversó por unos minutos con Pier Luigi y luego le hizo la seña... le llegó el turno a Tassio. El jugador se dirigió a la banca, recibió indicaciones e ingresó al campo. La afición presente en la Cueva lo recibió con aplausos y algunas risas... sí, risas. Y quizás dudas.

La afición pensaba que él podía ser el salvador de un 0-0 que se hacía gigante, ante un Limón que a puro contragolpe hería a la defensa morada.

No habían pasado ni cinco minutos cuando esos aplausos y burlas se convirtieron en lamentos y mucho enojo. ¡La que se comió Tassio!

El suramericano pifió un centro muerto, en la boca del arco, sin marca alguna. No se decidió si darle con derecha o izquierda y la pelota se perdió. Ahí la cosa cambió. Algunos aficionados se pusieron las manos en la cabeza, otros en el rostro. No lo podían creer. En el campo, Tassio miró hacia el cielo, como si tampoco entendiera cómo había fallado tal ocasión de gol.

Vladimir Quesada le aplaudió con intensidad y le giró algunas otras indicaciones. Le pidió movilidad y con sus manos le hizo una clara señal: “Calma Tassio”.

El atacante dejó atrás lo acontecido y le hizo caso a su técnico. Es consciente de su corpulencia, de su estatura, de sus virtudes y también de sus limitaciones. Él comprende qué puede hacer y qué no, pero lo que estaba por ocurrir no lo esperaba ni el morado más envenenado. No anotó un gol ni dos, ¡marcó tres goles!

La primera anotación llegó en la táctica fija después de un tiro de esquina. El ariete movió bien su cuerpo y se impuso a la retaguardia caribeña con una acrobática tijereta a los 82 minutos. La gente lo festejó. Esa diana garantizaba el triunfo, pues el juego se ponía 2-0.

Ahora ya había felicidad en las gradas, pero muy pronto vendría la reconciliación total. Falló su primera acción y marcó la segunda. Como quien dice, estaba empate.

El jugador volvió a ver hacia el cielo y abrió sus manos. “Le agradecí a Dios y a la afición por cómo celebraron, porque me he esforzado al máximo para esto”, contó.

Más tarde, al 87′, Tassio pidió el balón a gritos y en una acción de contragolpe ejecutó tres movimientos que transformaron las risas en incredulidad.

Tassio festejó con todo sus tres goles de anoche a Limón. Foto: Rafael Pacheco
Tassio festejó con todo sus tres goles de anoche a Limón. Foto: Rafael Pacheco

En cuestión de segundos, tuvo la lectura necesaria para salir del fuera de juego; luego corrió más de 25 metros a todo pulmón (la duda en ese momento era si le alcanzaba la gasolina o no, o si lo iban a alcanzar los defensores limonenses). Siendo justos, la mayoría de la hinchada pensó que no llegaría tan lejos.

Los aficionados gritaron mientras el zaguero caribeño acortaba la distancia. Tassio levantó la cabeza y empujó el balón con su pierna derecha. El remate, desde fuera del área, superó al portero Bryan Cordero, quien también tuvo culpa, por la forma en que se coló en su portería.

Más carcajadas, pero también algo más. Una sensación de que no podían creer lo que pasaba. No solo anotó, sino que lo hizo con categoría de goleador.

De pronto, el “Tassio, Tassio" sonó por primera vez en la grada. Ya los tenía en su bolsillo.

La fiesta la cerró un minuto más tarde. Corrió a tiempo para recibir un buen pase de Christian Bolaños a la espalda de los zagueros y definió con técnica, con una vaselina envió el balón por encima del portero. Fue un globito algo inesperado. La última anotación sí que fue una sorpresa.

Los aficionados se tocaban la cabeza, saltaban, celebraban. El criticado Tassio firmaba su noche.

Cuando finalizó el juego, el atacante agradeció el cariño de los presentes. Aplaudió desde el centro de la cancha. Fue un día especial para el fichaje morado.