Alajuelense varió en nombres, en fórmula. Se vio mucho mejor en su accionar y se comió el invicto de un Santos que goza de un buen fútbol.
Hernán Torres cambió el libreto, volvió a lo que más utilizó en el balompié cafetero: 4-4-2.
La lesión de Porfirio López durante la semana le abrió el camino. Decidió no reforzar su resguardo y, en cambio, poner a Lezcano como guardaespaldas de un Jonathan McDonald que va en ascenso.
El juego no fue fácil para los manudos. Pegar un certero golpe y apaciguar el ímpetu de los santistas les tomó 33 minutos. Antes, el Santos tuvo las opciones más claras para cantar el primer gol del juego.
El 1 a 0 cayó en una jugada que Torres exigía. Tocar de primera intención y filtrar entre los centrales rivales.
Osvaldo Rodríguez, titular por una dolencia en la pantorrilla derecha de Luis M. Valle, encontró al 19, quien, en un autopase, fusiló al guardameta Marco Madrigal de media volea.
Hasta ese momento, los manudos habían logrado nivelar, mas no controlar el juego.
Una Liga amparada en la explosividad de sus atacantes cayó por momentos en un juego lento cuando los dos Rodríguez no encontraban un hombre para jugar con libertad.
El Santos, a pesar de la derrota, no fue superado nunca en lo futbolístico. Los guapileños hacen alarde de orden, basado en un juego de pie a pie, pero muy dependiente de la gasolina de Víctor Núñez, Winston Parks y el joven Kenneth Cerdas.
Santos nunca dejó de pelear de tú a tú., pero si su tridente pierde energía, los guapileños no inquietan al rival y los cambios no tienen el peso suficiente.
Sus momentos cuesta arriba llegaron con la apuesta rojinegra por la velocidad, en las piernas de Allen Guevara, Diego Calvo y José Guillermo Ortiz.
Ahí la última línea manuda comenzó a respirar con mayor tranquilidad. La zaga santista, en cambio, comenzó a sufrir con los embates de una ofensiva eriza cada vez más dinámica.
El revulsivo del colombiano venía con extras. Allen Guevara cortó al centro y le colocó un pase al espacio a McDonald, quien sacó otro derechazo cruzado y puso el 2-0, en el minuto 90.
Fue una tarde redonda para la Liga, una victoria bien elaborada ante un rival que pinta como candidato para disputar las semifinales y, quizás lo más importante, su delantero tomó dos bocanadas de confianza en su tercer juego consecutivo.
