Entre sombras y fantasmas, saltan duendes encendidos. Los fantasmas los padeció el Saprissa.
Los duendes atrevidos los aportó Herediano en la
Hay que enfatizar en la solidez del ganador. Si hablamos de sombras, lo decimos por la gris actuación saprissista, sin regatear los méritos del equipo visitante.
Herediano arrancó en el partido con la idea de arrasar. Esa era su misión, más allá de lo que las veleidades del futbol arrojaran en el mismo escenario tibaseño y en el estadio Juan Gobán, donde Cartaginés, que parecía favorito, se jugaba también el pase frente a un alicaído plantel del Caribe, que sumaba ayer más de una docena de juegos sin saborear la victoria.
Desde el inicio, con las descolgadas de Óscar Rojas por el carril derecho y el gran nivel que, una vez más, demostró José Carlos Cancela, Herediano comenzó a instalar la sensación del peligro en las cercanías de Víctor Bolívar, el guardameta tibaseño.
Salvo un corto lapso al promediar el primer tiempo, en que los hombres de Alexandre Guimaraes también se hicieron de la pelota, con la visión de juego de Yeltsin Tejeda, el afán de Walter Centeno y el buen nivel de Juan Morales, en los minutos que siguieron hasta el cierre, el dominio fue de los florenses.
Por eso no extrañó el primer gol. De la magia de Cancela salió un buen pase. Recibió Jorge Barbosa, quien con un movimiento de cuerpo se acomodó la pelota y abrió el primer agujero en la meta rival.
El empate parcial a un gol, obra de Daniel Colindres tras un tiro libre de Juan Manuel Morales (54’), hizo pensar a la afición saprissista que su equipo había mejorado y que pronto remontaría las cifras.
Transcurría el segundo capítulo. Mientras
Tiro de esquina. Cobró Cancela. Balón pasado, al segundo palo. José Miguel Cubero, casi sin saltar, acertó de cabeza ante la pasmosa tranquilidad de los defensas morados.
El premio para José Cancela le llegó por la vía de Víctor Núñez, quien le sirvió la pelota y Cancela solo tuvo que tocar. 1 a 3, al 73’.
Tras dos lances erráticos, Jairo Arrieta (relevo de Colindres) salió expulsado al 87’, cuando en el cronómetro ya olía a sentencia.
De fantasmas y duendes. De los primeros, padeció el Saprissa; las identidades de los duendecillos atrevidos: Cancela y compañía.