Doña Carmen prende el televisor justo cuando los equipos salen al terreno de juego, posan en el centro de la cancha y saludan al árbitro... Mejor lo apaga. Tiene la costumbre de no ver los encuentros en que su hijo Henry Bejarano es el encargado de impartir justicia.
A sus 66 años es una de las mayores guías del silbatero costarricense y quien lo crió tras la muerte de su padre Luis Bejarano, fallecido en 1992 por un cáncer.
Henry Bejarano heredó de Don Luis su gusto por el uniforme y el silbato, pues le apasionaba profundamente. Criado en Alajuelita y con ese aguijón del arbitraje, el pequeño de 11 años forjó carácter tras la partida de su papá.

Su determinación le ha permitido llegar alto en el arbitraje de Concacaf, pero también le ha hecho protagonizar episodios de mucha polémica en el fútbol nacional.
¿Quién no recuerda aquellas expulsiones al Cartaginés frente Alajuelense en el 2003? Se fueron Pablo Salazar, Roy Myers, Sandro Alfaro, Rodolfo Arnáez y Arnold Cruz, lo que impidió continuar con el partido por reglamento.
¿O la final entre Herediano y Alajuelense en la que supuestamente el silbatero le había pedido la camiseta al manudo Cristian Oviedo? Posteriormente, en el Team hicieron una conferencia de prensa para ofrecerle, en su ausencia, una camiseta con el apellido “Benjarano”, en diciembre del 2011.
También las supuestas ofensas a jugadores. Johan Condega denunció un insulto suyo: “Henry me dijo: ‘Carep... quite de aquí, no se me acerque’”. El limonense Steven Williams también: “Me dijo: ‘me cago en su madre negro hij...’”.
Y las recientes dos acciones. La primera: Bejarano aseguró en su informe haber recibido un pellizco del futbolista Kevin Cunningham. Y las expulsiones a los alajuelenses Johanthan McDonald, Kenner Gutiérrez y Barlon Sequeira. Estas últimas tres cartulinas rojas desataron la furia manuda y hasta el presidente Fernando Ocampo estalló.
Si bien estos temas han estado muy presentes en la carrera de Bejarano y han tenido mucho eco, el silbatero vivió un episodio que lo alejó por completo del arbitaje en el 2008, cuando tuvo que hacerse a un lado por no tener el bachillerato.
Estuvo alrededor de dos años sin poder estar en un rectángulo de juego como la autoridad, pero eso cambió. Se comprometió a sacar los estudios y empezar de cero. Pitó en Linafa, en Liga de Ascenso y posteriormente regresó a Primera.
Desde hace nueve años, Henry tiene el gafete FIFA, lo recibió el 7 de enero del 2011 y conmovido expresó: “Esta noticia llega en una etapa muy importante de mi vida, por lo que lo tomo con mucha alegría y seriedad, debido a que ahora debo luchar por mantenerme entre los árbitros internacionales”.
Hay quienes lo tildan de prepotente, pero lejos del juego Greivin Porras, exárbitro y analista, lo recuerda como una persona muy progrupo.
“A mí me tocó convivir con él cuando él iniciaba, siempre fue una persona que a veces estaba serio con su personalidad, pero es un gran ser humano, siempre trataba de convivir con el resto del grupo, de involucrarse. La gente a veces cree que él es peleón porque lo ven con su uniforme ejerciendo la autoridad, pero fuera del campo es otra persona. A veces es injusto cuando se encasilla a alguien. Lo valoro muchísimo”, dijo Greivin.
Henry tiene 16 años de laborar para la empresa Pozuelo y en múltiples ocasiones ha comentado que entre sus superiores ha tenido seguidores alajuelenses, heredianos y saprissistas y todos lo molestan en el trabajo.
Incluso, previo a un choque importante él se prepara para recibir una que otra chota o burla por parte de algunos compañeros.
“Antes de un clásico no faltan las bromas y me piden que le pite un penal a la Liga o a Saprissa en el último minuto. Es muy vacilón”, detalló en una entrevista previo a uno de los juegos entre los rojinegros y morados.

Como todo, para bien o para mal, dentro del ámbito de los exárbitros y analistas, Bejarano ha dado de qué hablar desde siempre.
Veamos lo que opinaron Ramón Luis Méndez o Berny Ulloa. En criterio del primero, Henry siempre ha querido imitar lo que Ulloa hacía en el campo, pero a su criterio está lejos de lograrlo.
“Ha sido mal dirigido. Se ha desperdiciado porque ha sido mal dirigido. No lo hicieron bien como lo que le pasa a la mayoría de árbitros. Es muy disperso, no se sabe cómo va a actuar, unas veces expulsa por algo, otras deja pasar otra cosa más grande; en otras pita un penal que todo el mundo dice que no era, pero luego no señala otro claro... es inconstante. Quiere andar corriendo mucho, quiere sobresalir mucho. Tiene la sombra de Berny Ulloa, pero la distancia es de kilómetros”, citó Méndez.
Este medio le consultó al propio Ulloa si consideraba que Henry le copia en cierta manera la forma que tenía él de arbitrar.
“Tiene razón la gente cuando nos comparan, pero es una muy mala copia. Tiene un 70% mío, pero realmente no es un árbitro con la inteligencia que yo tenía. Arremedarme le ha ayudado mucho, pero no habló conmigo para haberlo guiado de camino”, respondió Ulloa.
Sin duda Henry Bejarano despierta emociones encontradas a sus 42 años. Vive el fútbol entre la polémica, la crítica desmedida y el riguroso análisis de propios y extraños.
