La Nación viajó a Guyana para conocer más sobre el gran enigma del grupo B en la eliminatoria mundialista, una selección que contra todo pronóstico dejó en el camino a la siempre presente Trinidad y Tobago y de la que hasta el momento no se conoce casi nada.
Esta será la primera de cinco entregas sobre los Jaguares Dorados. Un trabajo que incluirá, además de la reseña del fogueo de hoy frente a Guatemala, un análisis de lo que puede esperar Costa Rica en junio de este nuevo rival caribeño.
Los autores de esa histórica clasificación, para un equipo que nunca en sus más de 100 años de existencia habían alcanzado esta ronda, son en su mayoría descendientes de ciudadanos guyaneses que hace mucho tiempo dejaron atrás el lugar que los vio nacer.
Es un grupo de siete futbolistas “extranjeros” que a falta de oportunidades en sus países natales decidieron probar suerte en este poco conocido rincón suramericano.
Para un país que no llega ni al millón de habitantes, tener en sus filas a hombres que han marchado por la Liga Premier inglesa o la MLS de Estados Unidos es todo un atractivo, más aún si se toma en cuenta que la colonización de Inglaterra dejó al críquet como el deporte nacional.
Ellos, junto a tres ingleses más, un canadiense y un estadounidense, conforman la columna vertebral del equipo dirigido por el trinitense Jamaal Shabazz. El resto del plantel lo completan ocho legionarios que compiten en Trinidad y Tobago y cuatro jugadores de la modesta liga local.