19 septiembre, 2006

Heredia. Antes de que comenzara la actual temporada, Herediano y Puntarenas se enfrascaron en un largo estira y encoje por los servicios de Félix Montoya.

Los florenses exigían que el futbolista, cedido a préstamo, regresara a cumplir su contrato. Los porteños solicitaban que se prorrogara el convenio, para tenerlo al menos un año más.

El tiempo demostró que los rojiamarillos estaban en lo correcto al pujar por Montoya.

El aporte de Félix explica en buena medida el gran arranque de campeonato del Team .

Ningún equipo del mundo se construye a partir de un solo jugador, mas en todo conjunto exitoso es posible identificar quiénes tiran más fuerte de la carreta.

Por lo general, el aplauso queda en los delanteros, que hacen fama a punta de goles, o en los guardametas, cuyas atajadas espectaculares los ponen en el ojo público.

En el puesto de Montoya cuesta más sobresalir. A él le toca darle balance al equipo en la cintura del campo: marcar al número 10 rival, cubrir la espalda de algún compañero que se suma al ataque y encabezar algunas aventuras ofensivas cuando recupera el balón.

Ya en el cuadro chuchequero se conocía de su eficiencia al desempeñar este puesto. Por algo los porteños no lo querían dejar ir.

“Fue una situación complicada, no voy a mentir: yo quería quedarme allá (en Puntarenas), tenía ganada a la afición y tenía la confianza del cuerpo técnico.

“Aquí en Heredia no sabía cómo iban a ser las cosas. Pero hasta el momento todo se me ha dado bien”, indicó Montoya luego de la sesión de entrenamiento de ayer.

Félix recibió la oportunidad desde la primera fecha y ha sido titular los seis partidos que lleva Herediano, sin salir de cambio ni una vez. Tiene en la banca a Cristian Badilla y Luis Daniel Vallejos, quienes deberán esperar por su turno.

Pampero. Montoya nació en Liberia, aunque según él mismo aclara desde niño ha vivido en la localidad de Río Chiquito de Bagaces.

Empezó a jugar futbol en las ligas menores del Saprissa, donde fue subiendo peldaños: división juvenil, alto rendimiento y finalmente el primer equipo, cuando el técnico Miguel Company lo hizo debutar en la temporada 2000-2001.

Jugó solo una campaña con el club morado y al año siguiente pasó a Liberia. Fue en su ciudad natal donde terminó de madurar y hasta conoció la red oponente: 11 goles en tres campañas.

“Ahí estuve tres años y pude afianzarme. Agarré mucha confianza e incluso el último año me dieron la responsabilidad de ser el capitán del equipo”, rememoró.

Luego vendría el contrato con Herediano, a donde llegó en el 2004 por recomendación del entonces técnico florense Rónald Mora, quien lo dirigió en Liberia.

En el Apertura de esa temporada casi no vio acción, y para el Clausura lo traspasaron a Puntarenas. Ahí empezó su despegue.

Montoya hizo mancuerna con Max Sánchez en la contención porteña. De nuevo llamó la atención de los dirigentes heredianos y mantuvo su nivel en este inicio de torneo.

“Estamos aquí a puro trabajo. A mí me toca aportar marca y darle salida al equipo”, explicó.

Por su parte, el técnico Carlos Watson destacó que, además de sus virtudes dentro de la cancha, Montoya es un ejemplo para los demás por su actitud hacia el equipo.

“Es un socio ideal para todos. Es el típico jugador que contagia a los demás, por la forma en que asume los entrenamientos. Siempre llega temprano a prepararse con médicos y masajistas”, explicó.

Para Watson, ejerce una gran influencia. “Es el auténtico profesional que Herediano necesita en el camerino. Algo parecido a Jafet (Soto). Tal vez no hable tanto como otros, pero es capaz de conducir al grupo a partir de su actitud”.

Colaboró Gustavo Retana