
Madrid. Toda España se hundió en la tristeza al conocerse la muerte de Antonio Puerta, joven futbolista del Sevilla que luchaba desde hacía tres días por su vida.
“La zurda de diamante nos ha abandonado”, resumió, aplastado, el presidente del Sevilla, José María del Nido, al final de la batalla de 64 horas, que incluyó varias paros cardiorrespiratorios del jugador de 23 años.
Puerta murió en el hospital Virgen del Rocío, en Sevilla, donde estaba internado desde el sábado tras sufrir varias paros cardiorrespiratorias, según informó ayer el club. Su estado había empeorado en las últimas horas, y ya antes del desenlace era “muy crítico”, según el parte médico que se dio ayer.
En él se hablaba de “signos de sufrimiento” y “disfunción multiorgánica causada por la parada cardiaca prolongada que motivó su ingreso”.
Puerta se desvaneció en la disputa del partido que el Sevilla disputaba el sábado contra el Getafe. El jugador sufrió un paro cardiorrespiratoria que se repitió hasta en cuatro ocasiones más en los vestuarios y en el propio hospital.
El defensa zurdo era una de las más firmes promesas del futbol español. Había debutado en octubre de 2006 ante Suecia con la selección española y era titular en el Sevilla, con el que ganó las dos últimas Copas de la UEFA, una Supercopa de Europa, una Copa del Rey y una Supercopa de España.
El jerarca. Del Nido habló antes de iniciar el regreso desde Atenas, donde el equipo debía jugar ayer ante el AEK de Atenas por la clasificación para la Liga de Campeones de Europa. La UEFA suspendió el partido, que se jugará el lunes.
La imagen y el recuerdo de Puerta, un espigado defensa zurdo de 22 años, monopolizaron la televisión y los comentarios radiales apenas se confirmó su muerte. Todos se unieron en el lamento, desde el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, hasta el “hombre fuerte” del archirrival Betis, Manuel Ruiz de Lopera.
El fallecimiento de Puerta es el último de una serie de jugadores afectados por la “muerte súbita”. El camerunés Marc-Vivien Foé, que se desplomó en junio de 2003 en Lyon en las semifinales de la Copa Confederaciones ante Colombia, y el húngaro Miklos Feher, al que en enero de 2004 le sucedió algo similar durante el partido por el campeonato portugués entre el Vitoria Guimaraes y el Benfica de Lisboa, son dos de los casos más recordados.
“¿Es posible que una cardiopatía congénita esté oculta?”, se preguntaba ayer “España directo”, un programa de la radiotelevisión pública española. “Sí”, fue la respuesta del experto consultado, mientras las imágenes mostraban cientos de personas reunidas en la puerta del hospital sevillano en el que murió ayer Puerta.
Rostros desencajados, silencio y un dolor casi palpable era el panorama de la expedición del Sevilla a Atenas.
La UEFA no confirmó aún si Sevilla jugará el viernes ante el Milan por la Supercopa.