Una década después de su retiro del fútbol precipitado por un mal cardiaco congénito, el exsaprissista cuenta que pasaron días, meses y años para superar el golpe que le dio la vida, el mismo que hoy le toca recibir al arquero belemita Anthony Vargas.

Por: Esteban Valverde 22 julio, 2016
Juan Bautista Esquivel es promotor de la empresa 3M.
Juan Bautista Esquivel es promotor de la empresa 3M.

Redacción

Juan Bautista Esquivel ahora tiene 35 años, vive tranquilo, asegura que disfruta la vida. Pero hace diez años no conseguía conciliar la paz y en ocasiones el llanto era su principal desahogo, al menos momentáneo.

En la actualidad el exdeportista trabaja para la empresa 3M como promotor y asegura que se siente realizado con su vida, aunque sí costó recuperar esa sensación de plenitud después de colgar los tacos.

Una década después de su retiro del fútbol precipitado por un mal cardiaco congénito, el exsaprissista cuenta que pasaron días, meses y años para superar el golpe que le dio la vida, el mismo que hoy le toca recibir al arquero belemita, Anthony Vargas.

"Uno tiene que llorar, sufrir, dejar salir la presión, no hay una fórmula para sobrellevar eso (el retiro) sin sufrimiento", Juan Bautista Esquivel.

Esquivel es sincero y confiesa que sufrió muchísimo hasta que una situación personal lo hizo entrar en razón y entendió que había vida más allá del fútbol.

"Yo fui muy terco, me cerré, me bloqueé y me aislé por un periodo bastante largo, hasta que tuve una situación personal complicada que me llevó a separarme de mi hija. Yo logré superar mi retiro hasta que me separé de ella y ahí me di cuenta que había cosas más duras que lo que me había pasado con el fútbol, en ese momento como que entré en razón y yo mismo me di cuenta de que tenía que cambiar actitudes", explicó.

En 2005 el exjugador dejó de jugar, trabajó en Saprissa hasta el 2008, sin embargo fue hasta 2009 cuando se dio cuenta de que su desarrollo debía continuar lejos de un terreno de juego.

Juan Bautista Esquivel en el Mundial de Clubes de 2005.
Juan Bautista Esquivel en el Mundial de Clubes de 2005.

Al inicio costó, sobre todo porque Juan Bautista no vivía en paz, se cuestionaba constantemente su situación y reprochaba por qué le sucedía a él.

El exlateral no entendía que en lugar de ser una desgracia, el diagnóstico de su problema fue una salvación ya que el desenlace fatal se pudo dar en cualquier momento.

"Se dieron momentos muy difíciles porque se cortaron sueños, una noticia así uno no la asimila de inmediato, nadie, y la verdad es que duele. Recuerdo que yo lo que hice fue buscar apoyo en la familia y en Dios, y poco a poco se consigue ir saliendo", recordó.

Con su experiencia como base, el exdefensa decidió mandarle un consejo al cuidapalos belemita para así evitar que pase los momentos complicados que él vivió.

"Me reprochaba todos los días y eso uno no lo puede hacer porque se desgasta más, después me di cuenta de que la vida daba muchísimas oportunidades más. Yo lo que le diría es que tiene que ampliar su mirada y darse cuenta de todos los chances de crecimiento que puede tener", finalizó.