
Pablo Brenes fue uno de los futbolistas más habilidosos de los 2000, al punto que después de los Juegos Olìmpicos de Atenas 2004, en los que participó, recibió una llamada de Jorge Luis Pinto, en ese momento seleccionador mayor, para pedirle que volviera a jugar a Costa Rica; Brenes estaba en la MLS.
Pablo no dudó en escuchar la mejor opción del balompié local, al final firmó con Saprissa. Al sentarse a negociar con equipos ticos una de las primeras preguntas de Pablo fue: ¿tienen convenios con universidades?
Este volante izquierdo siempre tuvo el estudio y sacar una carrera como una prioridad, ya que su madre, Rocío Brenes, así se lo inculcó desde pequeño.
Pablo no se había retirado como jugador profesional, pero ya tenía un título como ingeniero informático; él siempre tuvo claro que el fútbol no era para toda la vida y su amor por la tecnología lo llevo por ese camino.
“Mi mamá me obligó a estudiar. Yo si recuerdo que mientras yo estudiaba las becas se desperdiciaban, la gente de administración de los equipos las tomaban para que no se perdieran porque los jugadores no las usaban. Yo sí lo aprovechaba, yo preguntaba cuando iba a firmar con un equipo si tenían educación, para mí eso era parte importante”, explicó.
Brenes como futbolista vivió momentos de apremio y una tristeza que hoy todavía le genera un sinsabor cuando la recuerda.
Sin duda los seis títulos que consiguió en su carrera: cinco con Saprissa y uno con Brujas lo llenan de orgullo, no obstante la espina que todavía lo marca es la final que perdió siendo parte de Cartaginés en 2013.
Para ese certamen, Pablo sufrió una lesión que lo sacó como cuatro meses de las canchas, al final no pudo estar en la mayoría del mágico torneo en que los brumosos rozaron la gloria y estuvieron a nada de levantar el cetro de monarcas.
“Yo me desmotivé mucho cuando tuve una lesión con Cartago, pasé cuatro meses sin jugar. Ese día yo estaba en la gradería y se me salían las lágrimas por no poder ayudar al equipo en un momento clave. Me desmotivé demasiado y terminando ese campeonato no pude renovar con Cartago porque no se quedó campeón y porque no tuve participaciòn”, recordó.
Así en ese torneo y con apenas 30 años Pablo entendió que era el momento de dar un paso al costado. Había llegado la hora de retirarse.
Brenes jugó cuatro meses en Santos, empero fue más para ayudar a un técnico que aprecia mucho como César Eduardo Méndez.
“Termino muy contento con el fútbol, pero también creo que no valoré la época como jugador, ahora como retirado la valoro más”, recalcó este exfutbolista de 38 años.
Pablo es enfático en que la vida del jugador es muy cómoda y eso es algo que cuando usted lo vive luego lo extraña.
Entrenar una vez al día y tener el resto del tiempo libre permite tener un estilo de vida muy tranquilo y que da pie a desarrollarse en otro tipo de cosas.
“Ya el profesionalismo cansaba, el tiempo que desperdicia los fines de semana y en las actividades de familia que usted se pierde, eso no se recupera. Además a nivel salarial hay lugares en los que no es tan viable”, expresó sobre las razones para dejar el deporte a inicios de su tercera década.
Ahora con 38 años, Pablo recuerda cómo le faltó consolidarse en la Selección Nacional, una de sus experiencias pendientes. Quedó con la espinita de no poder ir a un mundial.
“Una de la ventaja y desventaja mía fue la polifuncionalidad, en Saprissa llegué como volante ofensivo y terminé como lateral izquierdo, si buscaban a un lateral estaban Carlos Castro y Leo González para la Selección. No tuve una posición clara, que me identificaran en esa posición entonces creo que eso afectó. El que me dio esa oportunidad en la Selección fue Rodrigo Kenton, pero fue porque ya me conocía porque me dirigió en los Olímpicos de Atenas 2004”, mencionó.

En sus inicios, el extremo vivió muchas emociones en poco tiempo porque por su calidad solamente estuvo un mes en el alto rendimiento de Pérez y luego su carrera empezó a crecer como la espuma.
“Para mí todo fue demasiado rápido, a mí sube Orlando de León, solo estuve un mes en el alto rendimiento, luego Luis Fernandes Texeira me dejó y gané el premio al Novato del Año y llegó el llamado Sub-23”, contó.
Actualmente, Pablo Brenes trabaja como entrenador del Comité de Deportes y Recreación de Curridabat, además de que da clases de fútbol en un colegio privado y también trabaja como asesor tecnológico.
“Tengo dos hijos, Gabriel de siete años y Matías de 13, Matías vive en Pérez, tengo relación con ellos. Ninguno de los dos son como futboleros, el mayor es fiebre de los videojuegos”, finalizó.
