Esteban Valverde. 28 octubre
Kenneth Vargas junto a su hijo del mismo nombre y su hija, Kristell. Fotografía: Cortesía
Kenneth Vargas junto a su hijo del mismo nombre y su hija, Kristell. Fotografía: Cortesía

A inicios de los 2000, Kenneth Vargas fue una verdadera sensación en el fútbol costarricense. La velocidad y habilidad lo llevaron a destacar rápidamente con Santa Bárbara, al punto que generó interés en el Saprissa.

Con Santa Bárbara su actuación fue tan buena que se consagró como el goleador histórico del equipo florense con 35 anotaciones.

En la temporada 2003 llegó como uno de los principales refuerzos a Tibás; su estancia en las tiendas moradas no fue la esperada y cerró con una experiencia que todavía hoy, más de una década después, recuerda con sinsabor.

La experiencia que marcó a Vargas como morado fue cuando el equipo consiguió el campeonato en 2004. En ese año, en una cena que organizó la administración de Jorge Vergara al plantel se le prometió un premio económico por el cetro. Lo que nunca imaginó Kenneth fue cómo terminaría esa promesa para él.

“Al final tuvimos un encontronazo con Alarcón y la Junta Directiva, porque cuando se quedó campeón dieron un premio pero el arreglo entre las partes fue solo verbal. Duraron como seis meses para pagar el premio y a mí no me lo pagaron porque según ellos yo le pasé la alineación a Macho Mora, que era el técnico de Herediano en la final que jugamos”, recordó.

Kenneth explicó que él tenía una gran amistad con el exportero Kevin Stwart, quien fue el que le aviso que ya estaban entregando el dinero, por lo que al no tener comunicación con Saprissa, él mismo preguntó.

Para cuando la ‘S’ entregó el reconocimiento, el atacante militaba en las filas heredianas, situación que les pareció sospechosa a los morados.

“Todo se da porque cuando a mí me dicen en Saprissa que yo no voy a seguir, entonces yo arreglo regresar a Santa Bárbara, pero después se da la venta de Santa Bárbara a Puntarenas y los directivos deciden enviarme a mí y Erick Marín a Herediano, pero no fue que yo busqué ese pase”, recalcó.

Kenneth nunca recibió el dinero de parte de Saprissa, no obstante un compañero que prefiere no revelar sí tuvo un buen gesto con el delantero.

“Yo pregunté a la secretaria de Saprissa que mi parte dónde estaba y me dijo: Kenneth usted no está en la lista. Ahí la plata mía se la repartieron entre todos. Solo un jugador me llamó y me dijo: Kenneth yo a usted lo quiero mucho, yo sé que usted no fue, así que saqué una parte de lo que le toca y es suya y me la dio en un sobre... Claro eso era como el 1% de lo que me tocaba en realidad, pero a él le agradezco el gesto”, destacó.

La etapa en Saprissa es recordada con emociones encontradas para el exjugador, porque pudo ser campeón y disfrutar de grandes compañeros, pero su paso individual no fue tan exitoso.

“Lógicamente sí hay un sinsabor, porque en Santa Bárbara era titular indiscutible, con confianza y regularidad yo podía hacer muchas cosas, al principio en el Apertura ya me quería devolver a Santa Bárbara, quedamos campeones y hablando con Bernardo Méndez me dijo que me esperara. Al final me quedé, pero nunca me acostumbré a estar en la banca”, explicó.

Este futbolista tuvo otra experiencia en su carrera que no olvida, sobretodo porque en esa ocasión defendiendo la camiseta de Herediano llegó una oferta del Municipal Grecia, en Segunda División, que le hubiera permitido terminar de pagar su casa.

“En Herediano se me presentó una oportunidad de jugar con Grecia, el entrenador era Hernán Fernando Sosa, en eso vinieron a hablar conmigo y me iban a pagar el doble. Ellos estando en segunda me dieron condiciones y me fui a hablar con Paulo Wanchope (era el entrenador de Heredia). Al final no me dejaron ir y yo con ese salario de Grecia terminaba de pagar mi casa. Eso me dolió mucho, porque imagínese que pasó a mitad de año y en diciembre me volaron de Herediano”, recordó.

De Kenneth también se recuerdan dos lesiones muy fuertes. La primera fue antes de llegar a Saprissa, cuando le fracturaron un pómulo, por lo que pudo comenzar su primer torneo como morado hasta un mes después y la más aparatosa fue una con el saprissista Ricardo Blanco, defendiendo los colores de San Carlos.

“Esa con Ricardo fue muy impresionante porque la rodilla a mí me la tuvieron que reconstruir completamente, por dentro estaba completamente destrozada. Él después me llamó y se disculpó conmigo y me dijo que me iba a ayudar, pero di, nunca más apareció. Al final, al menos se disculpó”, declaró.

Así quedó Kenneth Vargas en el campo pidiendo asistencia después de la lesión que sufrió por un encontronazo con Ricardo Blanco, en 2010. Fotografía: Marvin Caravaca
Así quedó Kenneth Vargas en el campo pidiendo asistencia después de la lesión que sufrió por un encontronazo con Ricardo Blanco, en 2010. Fotografía: Marvin Caravaca

Hoy a los 41 años, una década después de su retiro, Kenneth se ilusiona con las emociones del deporte competitivo, porque sus dos hijos, Kristell y Kenneth, son deportistas de alto rendimiento.

La joven de 17 años juega voleibol con Santa Bárbara, mientras que el adolescente de 18 es figura del Herediano en alto rendimiento.

“Vivo en Santa Bárbara con mi abuela, estoy divorciado, tengo dos hijos y ya tengo cinco años de trabajar en la Bimbo. Soy agente de ventas y veo la ruta de San Rafael de Heredia. Ya no mejengueo porque qué va, para evitarme complicaciones, usted sabe: una lesión y qué digo en el trabajo”, dijo.

Aunque militó en Herediano, Saprissa y Cartaginés, Kenneth no pudo jugar en el equipo de sus amores en la niñez: Alajuelense.

Cuando firmó por Saprissa, los manudos lo buscaron, pero él ya tenía todo listo con los tibaseños.

“Yo siempre he sido manudo, pero en Saprissa ellos me pagaban el salario y prestaban Kreasher Mooke y Max Sánchez y ellos se encargaban del salario de ellos, entonces para Santa Bárbara era mejor negocio”, finalizó.