Vladimir Quesada explotó en júbilo celebrando los goles y el triunfo del Saprissa; mientras que Nicolás Dos Santos convivió con la impotencia, al ver cómo Alajuelense no se encontraba en la cancha del Estadio Nacional.
Hugo Cruz pita el inicio del juego.
Nicolás Dos Santos estaba sentado y Vladimir Quesada de pie, pero de forma automática los dos salen para vivir el partido al límite, justo en el punto exacto de donde no pueden dar un paso más.
En un minuto, Marvin Angulo baña a Adonis Pineda y comienza un calvario para la Liga y el dominio de los morados.
Dos Santos está de brazos cruzados y Vladimir camina de un lado a otro.
Como el charrúa viste de blanco, Hugo Cruz le dice que se debe cambiar porque se confunde con los manudos que están en la cancha y se pone una jacket negra con rojo.
Vladimir le presta atención a una idea de José Francisco Porras.
En el 15′, el técnico morado habla con Jordan Smith; luego le da instrucciones a Michael Barrantes.
Quesada camina y camina, Dos Santos está estático y en el 23′ vuelve a ver al banquillo.
Se resiente Esteban Marín y calienta Darío Alfaro. Empero, el uruguayo ordena que entre Pablo Gabas.
Vladimir brinca y brinca, en el 24′. Brinca y brinca festejando el segundo gol de la S.
Con ese tanto, Dos Santos se quita la chaqueta en ese instante, pero se percata de que debe seguir con ella, aunque esté sudando.
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Con el 2-0 en contra, el charrúa permanece de pie y de brazos cruzados, con la procesión por dentro.
En el 38′, cuando Joseph Mora pega la pelota en el palo, Dos Santos le dice a un juntabolas que apure las acciones.
Johan Venegas en el 41′ le anota a Alajuelense y sale directo a celebrar con la barra del Saprissa.
En el banquillo morado se ponen de pie para presenciar esa escena y Dos Santos sigue sin dar un paso. Está clavado en el mismo punto.
Termina el primer tiempo, Dos Santos se quita la chaqueta de nuevo y es el primero en marcharse al camerino.
Quesada, por su parte, espera unos instantes por la efervescencia del momento, porque lo está disfrutando y luego se va en compañía de Marco Herrera.
Para los últimos 45 minutos, Dos Santos se cambió la camisa blanca por una celeste y de nuevo, con el pitazo, los dos entrenadores están lo más cerca posible de la cancha.
Jonathan McDonald lucha por un balón, el charrúa le grita y le aplaude, mientras que Vladimir pide fuera de juego.
El rojinegro se lamenta en el 50′ tras un intento de McDonald.
Dos Santos se acerca a conversar con Marcelo Macías que está sentado llevando algunas estadísticas. Cristian Oviedo y Wílmer López están de pie.
Corre el minuto 65 y Vladimir Quesada abraza a Michael Barrantes tras el esfuerzo que hizo.
El Pato, en el 68′, sale del banquillo y se va al lado de Dos Santos, ahí conversan durante un par de minutos.

Desde el manchón blanco, Jonathan McDonald descuenta, pero el 3-1 ya era abultado en el 76′.
Quesada y Dos Santos siguieron ahí, al borde de la raya, siendo los principales testigos de lo que pasaba en la cancha.
El hombre que aún no tiene la licencia A y que por lo tanto debe aparecer inscrito como estadígrafo sonrió; mientras que el charrúa acumuló su segunda derrota al frente de la Liga.
La primera fue en Pérez Zeledón por 4-1; ahora el equipo de Dos Santos cayó 3-1.
Al culminar el clásico, Vladimir Quesada se abrazó con todo su equipo y de nuevo, el charrúa fue el primero en irse al camerino.
