Saprissa aguantó un primer tiempo en Filadelfia y después su plan, construido a base de naipes, se derrumbó, tan claro como se derrumba su ánimo en cada juego.
La visita al Subaru Park fue simplemente eso: resistir, porque antes de recibir tres goles en ocho minutos, fue un fantasma en el ataque.

El club nacional dio un adiós temprano a la Liga de Campeones de Concacaf al caer ante el Philadelphia Union con global de 5-0 (4-0 en la vuelta).
Fue un adiós sin decoro, dejando más dudas -si es que se puede-, y con un futuro sombrío.
Los morados solo atinaron a defenderse y cuando tenían posibilidad de salir en contragolpe, erraron los pases, sobre todo aquellos con la finalidad de encontrar a Christian Bolaños.
Después sí, con la serie perdida, halló acciones en ataque (¿ya para qué?) que ni siquiera pudo definir. Un ejemplo de ello sucedió con Jimmy Marín, quien desaprovechó una oportunidad importante de Saprissa, con un cabezazo más de zaguero que de un ofensivo.
También falló Esteban Espíndola en otro intento por los aires. Ni cuando la S ganó por arriba pudo convertir eso en anotaciones.
Las estadísticas lo dicen evidencia mucho mejor: cero remates a marco en todo el partido.
De esa forma reflejó que sus problemas son varios. A veces carece de argumentos para aproximarse al marco rival y si lo logra, sufre para definir.
Días atrás el técnico Roy Myers resaltaba a la defensa, pues en las recientes derrotas y empates les anotaban pocos goles. Y era cierto, en la mayoría de juegos apenas recibían un tanto, pero el resultado igual era adverso.
Y sin que realmente fuera algo positivo que sí intentaba ver el estratega, esa supuesta solidez se esfumó la noche de este miércoles.
El conjunto de la MLS, otra vez con poco, le hizo mucho daño a los costarricenses. Los tres primeros goles cayeron en un abrir y cerrar de ojos.
La suerte también le da la espalda a la S, o si se quiere la justica. Como sucedió el fin de semana en el campeonato nacional, en Estados Unidos le pitaron un penal inexistente en contra.
El réferi mexicano Fernando Guerrero señaló de forma incorrecta una falta de Michael Barrantes en el área y ahí empezó la debacle morada.
Eso sí, hasta ese momento el único equipo que se vislumbraba con posibilidades de anotar era el mismo Philadelphia Union.
Quedó la sensación que sin esa opción, finalmente concretada por Jamiro Monteiro (46′), el resultado iba a ser igual o muy similar.
Al fin y al cabo lo que le urgía a Saprissa eran goles y nunca jugó para llegar a ellos. El club nacional apenas podía sostenerse en un partido dominado por su rival.
Bastó un golpe bajo a la moral y el marcador momentáneo de 2-0, para que el conjunto tibaseño quedara aún peor.
Desapareció del juego. En el 50′ Espíndola dejó solo al espigado Kacper Przybylko (2-0) y luego Anthony Fontana quebró la improvisada defensa morada (53′) para el 3-0.
Con el Philadelphia relajado, fue que Saprissa se acordó de ir al frente. Ya sin nada qué perder y mucho menos algo para ganar.
Pero al final fue el mismo Monteiro (89′), quien sí fue capaz de concretar a favor de los locales, decretando un global vergonzoso para los morados.
La mala racha crece, ahora son diez partidos sin ganar (ocho en el torneo local).
