La mayoría de los futbolistas de la Selección Sub-20 que participó en el Mundial de Arabia Saudí 89 se consolidaron rápidamente como jugadores de Primera.
Aquella generación también despertó euforia y expectativa, solo comparable con el grupo que 20 años después llegó hasta las semifinales de una cita planetaria.
Luego de volver de Asia, Alajuelense “madrugó” a los demás equipos y fichó a siete de los llamados Carasucias : Paul Mayorga, Óscar Valverde, Austin Berry, Maximilien Peynado, Harold López, Alexander Víquez y Juan Carlos Arguedas, además del entrenador Juan José Gámez, ya fallecido.
“Pudimos dar el salto rápido gracias a que el técnico, la dirigencia y la afición nos tenían confianza. También nos dieron mucho respaldo los más veteranos del equipo, como Álvaro Solano, Raquel Ledezma y Alejandro González”, comentó Arguedas, quien tras su retiro se convirtió en entrenador.
Otros futbolistas de la Selección que compitió en Arabia también hicieron la transición hacia la máxima categoría, como Ronald González y Eddy Picado en el Deportivo Saprissa y Orlando Sibaja en el Club Sport Herediano.
Sudor. “A mí nadie me regaló el puesto”, recordó ayer González, quien dirigió a la Sub-20 en Egipto. “Me acuerdo que cuando volví de la eliminatoria al Mundial de Arabia, llegué a Saprissa y estuve mucho tiempo en la banca, luchando hasta que me gané un cupo. Después vino el llamado a Italia 90 y ahí todo cambió, pero tuve que luchar muchísimo para consolidarme”.
Por su parte, Arguedas detalló que en ese momento algunos futbolistas veteranos de otros equipos les “cobraron” derecho de piso con provocaciones. “En el primer partido metí un gol y me expulsaron; en el segundo me volvieron a expulsar. Los rivales trataban de desestabilizarlo a uno, es algo que también debimos aprender a manejar”.
Del anterior proceso juvenil, Canadá 2007 , ya algunos futbolistas dieron el salto a Primera, e incluso hay legionarios, como Celso Borges y Pablo Herrera, que militan en equipos de Noruega.
