
Hace diez años era un niño ilusionado por el futbol. Un fiel seguidor de la Liga cuando su padre lo llevaba al Morera Soto y crecía la profunda admiración por sus ídolos de juventud: Oscar Ramírez, Juan Cayasso, Alvaro Solano, Omar Arroyo, Jorge Guguie Ulate y otros más, a mediados de los 80.
Ahí nació una pasión que hoy perdura. En efecto, Pablo Nassar Bolaños es el reflejo de esa escuela porque exhibe un liderazgo poco común a la corta edad de 19 años, como capitán de la Selección Juvenil que sueña con otro Mundial: Malasia 97.
"Pablo tiene mucha personalidad. Por algo es el líbero titular y el capitán de mi equipo... Un hombre muy concentrado, que nunca se sale de sus cabales porque es muy educado", refirió el manejador tricolor Luis Roberto Sibaja.
Por tanto, desde que ingresó en 1986 a la escuela de futbol rojinegra, se formó con prestancia en las ligas menores de la institución. De ahí que en esta temporada, al ser cedido como préstamo a la Universidad de Costa Rica (UCR), nunca defraudó en más de 30 partidos en la Segunda División.
Su juego mejoró y tomó ritmo. Sibaja, apenas lo vio, se convenció de su calidad y al poco tiempo le brindó confianza para ostentar el gafete de capitán en la camiseta tricolor.
"Esta misión conlleva una responsabilidad especial: tratar de que el grupo mantenga un comportamiento adecuado, dentro y fuera del campo. Eso es muy importante", declaró el joven con firmeza.
Luego afirmó que cumple su doble función en el terreno de la manera más sencilla posible, para no complicarse atrás.
Y apuntó: "El defensa y el portero nunca pueden cometer errores porque a la postre vienen los goles y tal vez la derrota, algo que puede ser fatal en una competencia corta como la que viene, donde no se puede escapar nada."
Casi se va
Hubo un momento del proceso en que Nassar estuvo a punto de abandonar el seleccionado, cuando los entrenamientos chocaban con sus estudios de administración de negocios en la UCR; sin embargo, en diciembre Sibaja lo motivó de que es posible combinar ambas actividades sin que se presenten dificultades.
"Este semestre decidí que lo iba a dedicar al futbol. Y si logramos ir al Mundial, dejaré lo estudios, pero no para siempre; porque, para mí, lo principal es sacar una carrera que me apoye en la vida, ante una posible lesión que me aleje del deporte."
En su opinión, el grupo está bien preparado y mentalizado para llegar al Mundial. Agrega que la presencia de valores que ya estuvieron en mundiales anteriores (Qatar y Ecuador), fortalece los objetivos hacia Malasia 97.
"Hemos mejorado nuestro ritmo. ¿El grupo? Es excelente. Hay mucho talento y le gusta trabajar muchísimo. Es posible que alcancemos el sueño de ir a Malasia. Esperamos lograrlo, es la meta que tengo en este momento", concluyó el señor capitán.