Esteban Valverde. 16 octubre
José Pablo Fonseca (segundo de der. a izq. abajo) compartió camerino con jugadores como Wálter Centeno, Erick Lonis, entre otros. Fotografía: Archivo José Antonio Pastor para La Nación
José Pablo Fonseca (segundo de der. a izq. abajo) compartió camerino con jugadores como Wálter Centeno, Erick Lonis, entre otros. Fotografía: Archivo José Antonio Pastor para La Nación

Si usted analiza una hoja de vida y en el apartado de logros están cinco títulos nacionales con Saprissa, además de una amplia carrera vestido de morado, sin duda está hablando de un futbolista que estuvo en una de las mejores épocas del plantel más ganador del país.

José Pablo Fonseca, exlateral izquierdo morado en los 90 y 2000, es ese futbolista que consiguió esos cetros y además vivió una larga carrera como jugador. El rápido y cumplidor exdefensor hoy tiene 46 años y hace 10 dejó su carrera como deportista profesional.

Fonseca vive agradecido con el fútbol por lo que le permitió vivir; pero más allá de los objetivos como deportista, José Pablo disfruta de la satisfacción por mantener su esencia personal tal y cual, aunque tocó la gloria con sus manos en el pasado.

Este futbolista no era de escándalos, tampoco de extravagancias, por el contrario siempre disfrutó de ser un tipo tranquilo, quien prefería pasar de lejos de las cámaras, educado a la hora de saludar y despedirse, pero sin los reflectores de estrella.

Tal fue su deseo de superación personal más allá del deporte que el excarrilero mientras otros preferían disfrutar de la fama, él siempre comprendió que lo esencial era rendir en el campo y fuera de la cancha.

“Yo siempre intenté dar el máximo de forma responsable pero también comprendí que debía avanzar en el mundo paralelo al fútbol, entonces por ejemplo cuando fui seleccionado menor yo tenía claro que debía aprovechar la ventaja de la beca universitaria que nos daban y así saqué el bachillerato universitario en la Ulacit”, describió.

El exjugador del Monstruo nunca se preocupó por su futuro después del balompié, porque siempre tuvo el respaldo del estudio. Con dos hijos en etapa de formación y con deseo de seguir su legado en el campo, ese punto a favor, hoy es esencial.

En la casa de la familia Fonseca - Vargas se predica con el ejemplo.

“Nos propusimos la meta a mediano y corto plazo que ambos tuvieran el chance de obtener una beca deportiva, ambos son supermorados, la idea y meta de ellos es buscar ese objetivo de la beca académica - deportiva. Los dos son laterales derechos, pero lo que rescato es su disciplina, académicamente hablando son muy buenos y competitivos, eso a mí me llena de orgullo”, relató.

José Pablo y Sebastián ven en su padre el mejor ejemplo de cómo manejar una aventura en el deporte de alto rendimiento. ·

“Yo manejé un perfil reservado y yo siempre me he dedicado a mi familia y mi hogar. Mis prioridades son Dios, familia y trabajo, yo salgo y me topo con seguidores de todos los equipos; manejar un perfil como el que tuve un poco reservado realmente me parece que da buenos frutos porque gané y ahora tengo buena relación con todo el mundo”, evaluó.

El fútbol se acabó pero en cuanto a su profesión Fonseca continúa rompiendo niveles; el morado está cerca de conseguir su primera maestría.

“Yo continúo estudiando y estoy a punto de sacar mi maestría, de los 18 a 36 años jugué al fútbol pero siempre tuve claro que debía estar preparado para mi familia como respaldo económico y gracias a Dios todo se dio como familiarmente estaba planeado, yo me retiré y a la semana ya estaba trabajando porque tenía que adquirir la experiencia laboral que no tenía”, explicó.

José Pablo dio a conocer su preocupación por la situación que afronta el exjugador del Saprissa, Edwin Sarapiquí Salazar, quien afronta una lucha contra un cáncer de garganta. Fonseca recordó que Sarapiquí fue uno de sus guías en sus inicios como morado.

El saprissista desde hace ocho años trabaja en el departamento de mercado de la Liga de la Caña, una labor que lo apasiona.

“Lo primero y que yo no negocio es la preparación académica porque el fútbol puede llevarlo a explotar su talento y ganar mucho dinero pero debe saber administrar ese dinero. Lo segundo es consolidarme, yo antes de pensar en jugar afuera debo ser bicampeón y jugar más de 150 partidos en Costa Rica, eso puede tomarse 3 o 4 años, ya luego de esto usted puede dar el paso porque a los 23 años ya tiene madurez, respaldo académica, dos circunstancias que ayudan mucho”, reflexionó sobre sus consejos para las jóvenes promesas.

Keylor Navas. Una historia interesante es que ‘JP’, como es conocido en el ambiente futbolístico, representó en su época de jugador una especie de padrino para muchos de los que hoy son ídolos del fútbol tico, entre ellos Keylor Navas.

“Guardo una gran amistad con Keylor, a mí me parece que en la vida uno recoge lo que siembra y yo siempre me preocupé por hacer las cosas bien como deportista y compañero. A Keylor en su momento yo también le intenté sumarle, igual que a un Celso Borges por ejemplo, todos ellos”, destacó.

El deportista es enfático en que siempre ha buscado mantenerse en el camino recto, por lo que eso es lo que intentó trasladar cuando fue un líder del camerino morado.

“Valores como lo primero de todo: tener a Dios como el centro de nuestras vidas, en el número dos diría que comulgar con el ejemplo y si digo algo debo ser consecuente con lo que digo, además luego viene la disciplina, la perseverancia, el dominio propio... Estos podrían ser algunos valores que siento que ayudan mucho”, expresó

Al ser consultado sobre la valoración de su paso por el fútbol, José Pablo no niega que los títulos son bonitos pero el gran logro es la gran amistad que tiene con muchas personas.

“Bueno tener la oportunidad de jugar al fútbol durante 18 años y que en ese tiempo no tuve ningún tipo grave de lesión, además de que el 70% del tiempo fue en Saprissa pues es algo que para mí tiene muchísimo valor. Siento que lo más importante que me dejó el fútbol fue el montón de amigos, cuando uno se retira es cuando dimensiona la importancia que tiene el deporte en Costa Rica”, dijo.

“Vivo agradecido con Dios porque Él puso ángeles en mi camino, puso entrenadores que vieron condiciones en mí como Geovanni Alfaro, Carlos Santana, Juan Blanco... Luego en Primera División Alexandre Guimaraes, quien para mí fue clave porque me insistió en la importancia de prepararse fuera del campo, de desempeñarme como un profesional en todas las áreas”, agregó.

José Pablo Fonseca en 2006 enfrentó a Landon Donovan, en un juego entre Saprissa y el Galaxy de Los Ángeles. Fotografía: Archivo GN
José Pablo Fonseca en 2006 enfrentó a Landon Donovan, en un juego entre Saprissa y el Galaxy de Los Ángeles. Fotografía: Archivo GN

El exzaguero profundizó que en el deporte su lunar fue la Selección Nacional Mayor, no obstante aclara que el hecho de no lograr consolidarse con la Tricolor es solo una experiencia que le dejó una enseñanza.

“Yo hice todos los ciclos de Selección Menor, pero también hay que darle mérito a todos los que estaban como Sandro Alfaro, Austin Berry y Carlos Castro. Yo no aproveché las opciones para consolidarme en Selección Nacional, porque estuve en el 98 y 2002. Yo al final no pude, pero no lo veo como una meta sin cumplir sino como algo que no se dio”, acotó.

José Pablo Fonseca es el pentacampeón con Saprissa de un perfil reservado que nunca levantó los pies de la tierra.