
Era 23 de abril, Saprissa el día anterior había anunciado a Mauricio Wright como su nuevo técnico, ya que cuatro días antes Alajuelense le había pasado por encima a los morados y los había dejados tirados en el campo con un 5 a 0 en contra.
Wright entró al camerino y en su primera charla dejó las líneas claras de su gestión: la camisa morada no se ensucia, el orgullo por vestir esos colores es inigualable y marcó un trazo de respeto con los jóvenes y los de experiencia: ‘Aquí quien manda soy yo’. El DT con sus palabras fuertes, según una fuente interna morada, tocó el ego de los jugadores y despertó la vena ganadora que estaba apagada y que al final entregó la copa 36.
Saprissa llegó a la final con ese aire de recuperación. El cuadro tibaseño vivió una fase regular para el olvido, porque apenas hizo 29 puntos y se metió a la ronda final en la última fecha y como cuarto lugar confirmó que nunca se le puede dar por muerto, porque los morados dejaron afuera a Alajuelense, amplio favorito y vigente monarca.
Saprissa sacó el campeonato gracias a su ‘Poder y Orgullo’, esos elementos que perdió y nunca se le notaron en la fase regular, como cuando Alajuelense lo goleó. Ese día un futbolista como Jimmy Marín vivió un encuentro para el olvido, fue un fantasma en el campo. No obstante, en la final, el extremo fue un dolor de cabeza para el Herediano.
Jimmy, desde que Wright asumió, se liberó por completo y empezó a ser el jugador desequilibrante que impresionó al punto de dar el salto al exterior en 2019. En el partido de vuelta de la final, Marín fue excepcional al crear la ocasión del primer tanto tibaseño.
El jugador quitó dos marcas por derecha, filtró una pelota que pivoteó Colindres para Ariel Rodríguez que con un ligero toque de derecha puso el 1 a 0, 4 a 2 en el global.
Pero, el resurgir de Marín también tiene como culpable a Wright. El estratega le fue claro al volante, según su entorno, y le dijo: ‘Jimmy usted profundice, desequilibre, encare, si alguien le dice algo se las ve conmigo’. El extremo cumplió.
Las individualidades surgieron e impulsaron a la ‘S’ cuando Mauricio llegó al banquillo, porque Daniel Colindres también agarró confianza, ni qué decir de Aarón Cruz y otros como Mariano Torres o Michael Barrantes.
Colindres fue mucho más que Orlando Galo y Keysher Fuller en la serie ante el Team, David Guzmán fue un central seguro, sin amarillas inexplicables que solo podrían complicar a su club... Y Mariano fue el alma y cerebro de Saprissa. Luego de una fase regular en la que parecía que la edad le pasaba factura, el argentino se destapó con tres asistencias en la parte final.
De hecho, en el segundo cotejo de la final, el argentino fue el encargado de administrar la pelota y desahogar la presión, cuando Herediano buscó meterse en la serie.
Aarón Cruz merece una mención especial, porque además de los penales detenidos en semifinales ante la Liga, contra los rojiamarillos tuvo dos paradas claves para evitar que su adversario creciera.
Saprissa administró con calma e inteligencia la ventaja sobre Herediano y no sufrió para celebrar la 36.
El carácter y orgullo de un morado histórico como Wright recuperó la hidalguía del equipo y le permitió celebrar un campeonato que todo el mundo pensó era el final de un ciclo, pero entregó otra copa.
Saprissa al final demostró que no era llegar primero, sino saber llegar. Los tibaseños consiguieron un tìtulo gracias a su carácter, orgullo y determinación.
