
Alajuelense vivió una pesadilla total. Todo lo bueno que hizo en las instancias finales, se hizo añicos en el partido más importante de todos.
El equipo de Andrés Carevic llegó con una ventaja de 1 a 0 e intentó manejar el partido. Lo hacía, hasta que se dio una acción que pudo cambiar la historia.
Al goleador del Clausura 2023, a Johan Venegas, le quedó una jugada en la que pudo prácticamente sentenciar la serie. Pero falló de manera inexplicable.
No fue gol y una de las leyes del fútbol es que quien no los hace, los ve hacer.
Esa acción pesó muchísimo, así como las que también falló Alajuelense en el Morera Soto. Aquella de Ángel Tejeda pudo ser en Alajuela, pero no fue.
Después de ser un equipo muy equilibrado, Alajuelense se desequilibró en el Estadio Ricardo Saprissa.
Porque más allá de que no logró concretar esa acción, sus defensas, que habían sido puntos altísimos en la Liga, también se equivocaron.
En tres llegadas letales, la ‘S’ anotó. Al cierre del primer tiempo en la Cueva, este clásico estaba 3 a 0, mientras que el global de la Gran Final decía 3 a 1.
A falta de 45 minutos para el cierre, era un marcador sumamente pesado para un Alajuelense que estaba contra la pared.
Pero había que darle el beneficio de la duda, porque algo que caracterizó a la Liga en este torneo fue hacer muchos goles.
Ahí aparecía otro problema serio para los erizos, porque su suplencia nunca tuvo hombres que entraran a marcar diferencia.
No pasó en todo el torneo y era bien sabido que tampoco ocurriría en la Gran Final.
Un penal convertido por Celso Borges le daba aire a la Liga. 3 a 1 el partido y 3 a 2 el global. Quedaban los últimos minutos. Saprissa era bicampeón o Alajuelense convertía otro tanto para ir a tiempos extra. No hubo más anotaciones.
Josimar Alcócer ingresó llorando de forma desconsolada al dejar ir su equipo la ventaja y ver cómo los integrantes del Saprissa festejaba el cetro.
Carlos Mora ingresó al camerino enojado, frustrado, ante el dolor de la derrota y ver cómo sus cuatro goles y cuatro asistencias al final no sirvieron para darle el campeonato a los manudos, mientras Geancarlo González ingresó con cara de pocos amigos ante el dolor de la humillante derrota.
Alajuelense falló y le falló a su gente.
