
Saprissa y la Liga saldaron con el empate un clásico de emociones, como hace rato no se vivía el duelo más atractivo del futbol tico.
El partido fue todo lo que se esperaba, un pulso entre los dos equipos más tradicionales en un estadio Ricardo Saprissa que rebosó de público y de ánimos.
Los dos técnicos sorprendieron con sus alineaciones: Guimaraes dándole pie al debut en este torneo de Alexánder Robinson y excluyendo a Yeltsin Tejeda de la titular, mientras que Óscar Ramírez se decidió por Kenner Gutiérrez y Jorge Gatgens para suplir sus bajas en la defensiva.
Lo de Guima fue una movida extraña, Robinson no había aparecido ni un solo minuto en los planes del técnico pese a que hace mucho recibió la alta médica, mientras que dejar a Tejeda fuera para incluir a otro inusual como Maykol Ortiz creó incertidumbre en los momentos iniciales.
A final la apuesta le resultó a medias, pues si bien Ortiz aportó una variante interesante en ofensiva, Robinson pasó minutos difíciles en el comienzo.
Pablo Gabas se encargó de sacarle el óxido desde muy temprano al lateral, apenas al minuto 7 el volante manudo le ganó el pique con el que cayó la primera conquista rojinegra en pies de Jonathan McDonald, el nuevo verdugo de los tibaseños.
Sin embargo, esa corrida sería una de sus últimas intervenciones, pues al 22’ Gabas debió abandonar por lesión, un hecho que marcaría un antes y un después anoche.
Sin su creativo la Liga se vio desorientada, perdió el camino hacia la parcela rival y dedicó valiosos minutos a replantear estrategias.
Aún así, Saprissa no encontraba la claridad en su juego, aunque poco a poco logró adelantar filas.
Al 36' Vinicio Mena cayó con el teatro de Walter Centeno y decretó la pena máxima que Jairo Arrieta tradujo en anotación al 38'. Lo mejor del duelo estaba por empezar.
Aún así, José Mena puso la cuota de ilusión al 66’ cuando de cabeza colocó arriba a un equipo que se las ingeniaba para salir adelante en medio de la inferioridad.
La alegría duró poco, pues cinco minutos después de nuevo McDonald reavivó las esperanzas manudas con un gol derivado de una confusa jugada en el área morada.
La Liga se sintió con ánimos para sacar el resultado, lo buscó y lo tuvo cerca, pero al final los tibaseños mantuvieron a raya cualquier insinuación rival.
Al final los honores se repartieron, aunque la afición no puede quejarse de un clásico que, después de mucho tiempo, agradó.