O quizá esas magias apenas empiecen a las 8 de la tarde de este sábado primaveral (12 mediodía de Costa Rica), cuando el sol aún ilumine la cancha del Camp Nou ante los ojos fanatizados de 400 millones de espectadores en todo el mundo, según la televisora dueña de los derechos.
El Real Madrid de Mourinho y Cristiano Ronaldo necesita ganar para cimentar una distancia-garantía de siete puntos. El Barcelona de Guardiola y Messi necesita ganar para acortar a uno la diferencia, soplarle en la nuca a los merengues y cazarlos en los cinco partidos restantes.
El de hoy es un choque de supernovas en el universo del futbol. El mundo madridista trae su artillería lista para recrear la pólvora de un episodio de Star Wars. Los azulgranas tienen a tono a la orquesta esa que pasea la pelota como un péndulo que hipnotiza al propio y al rival.
Xavi, la batuta
Los dos traen una calidad de juego altísima. El trastabilleo del Real Madrid en marzo acortó la diferencia de 9 puntos a 4, pero luego volvió a los triunfos aplastantes, las jugadas potentes y los golazos casi ficticios del goleador portugués.
El
Como si la paridad no fuera suficiente, el resto de planetas se alinearon para que ambos lleguen esta tarde a jugar después de sus correspondientes derrotas de visita, esta semana, en las semifinales de la
El clima parece el de una tarde de diciembre en el Valle Central de Costa Rica. El césped en estos estadios jamás será noticia. El árbitro sí, siempre, haga lo que haga ante los 400 millones de vigilantes. Es como si fuera una final en la “Liga de las estrellas”.