
San Isidro de El General. El factor sorpresa jugó de nuevo. De marco a marco, la aplicación de un esquema carcelario alimentó pautas de rigidez. Metro a metro. Palmo a palmo.
Cada intento, un grillete; cada fuga, un candado. Gamboa tras Fonseca; Sánchez Lasso detrás de Wanchope; Sancho, peleador; Geovanny, su escudero.
Y al frente: Salazar y Díaz, centinelas de Taylor; Vladimir, el freno de Tony; Rónald, la sombra de Ilama.
Estos tres sureños, Tony, Taylor e Ilama --de condiciones innegables-- jugaron aislados, sin la coordinación necesaria para superar el valladar saprissista; sin posibilidad alguna de ensayar el pie a pie, un principio futbolístico vital para buscar la red.
Partido malo; emociones a cuentagotas. El primer disparo se produjo desde el punto de penal, al minuto 42. ¡Imagínense! Try abre un trillo; César se barre y jala. Falta clarísima.
Fonseca alistó el cañón para "ultimar" a Luis Batman Alpízar... Entre el azar y el destino, el arquero eligió la espera. Y el balonazo se estrelló en su cuerpo.
El penal errado sirvió como un termómetro para medir la reserva moral del monarca. Ni Fonseca ni sus compañeros se amilanaron. Por el contrario, siguieron insistiendo.
Díaz, ¡otra vez!
La escala represiva celeste, trabajando como un reloj, mantenía a prudente distancia a los visitantes. A estos, el juego en corto no les funcionaba. Tampoco el trazo largo.Batman lucía tranquilo.
Entonces, si el pressing achica el campo y reduce al mínimo los predios de fusilamiento, Díaz suele sacar la chispa. En el minuto 64, su dardo lejano se clavó en la red, marcó ventaja y resolvió el acertijo.
Batman murió en la cueva.
En adelante, la jerarquía de Rónald González se extendió por inspiración al resto del plantel. González se interpuso entre Lonnis e Ilama y, en la práctica, su labor echó a perder un duelo anunciado.
Convertido en amo y señor de los terrenos que pretendió dominar el Pequeño Saltamontes, Rónald le evitó trabajo a su arquero. Y el mano a mano quedó en las páginas.
La segunda gotera la horadó Fonseca. Tiro de esquina, balón pasado; Douglas Sequeira la pone en el área chica; David Quesada falla; Rolando acierta. Dos a cero.
Quinta victoria al hilo. Saprissa acumula 15 puntos tras sus jornadas goleadoras. El líder vuela con alas propias.
Su próximo escollo será la Liga, el rival de siempre. Morados y rojinegros abrirán, el domingo siguiente, la primera edición del clásico en el torneo 95-96. Saprissa, líder; Alajuelense, escolta.
La aurora anticipa el crepúsculo.