25 octubre, 2010
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Solo tuvo cuatro ocasiones de gol, pero todas terminaron en el fondo del marco contrario. El delantero de Brujas, Cristian Lagos, demostró ayer su eficiencia en la goleada que le propinó su equipo 6-2 a la Universidad de Costa Rica.

Desde el minuto cuatro, Lagos se hizo presente en el marcador, ayudado por la pésima intervención del portero Daniel Cambronero, que le dejó servido un balón que parecía fácil para el universitario.

Éste gol afectó el rendimiento de los locales, quienes en el primer minuto de juego perdieron la oportunidad de abrir el marcador.

El juego de la U no tuvo ni pies ni cabeza. Es difícil determinar a qué jugó ayer . La defensa de los celestes fue un desastre.

Richard Mahoney fue el encargado de marcar a Lagos, pero nadie cubrió su puesto cada vez que el hechicero lo sacaba de su zona. Por ahí entró Brujas, que aprovechó ese espacio para jugar y enviar centros que resolvía el atacante, luego de dejar en el camino al defensor.

A los 29 minutos, el juego estaba sellado, no por los tres goles de Lagos, sino porque los académicos jugaron sin alma.

Brujas no dominó a placer en el campo, pero sí en el marcador, lo que le dio la tranquilidad para jugar el partido.

No había por que desgastarse, ante una presa tan fácil de devorar.

Minor Díaz descontó de penal empezando el complemento.

Fue falta clara contra Pablo Salazar, pero Díaz anotó cuando el balón quedó suelto. No obstante, al árbitro Vinicio Mena se le olvidó que existe algo llamado “ley de la ventaja” y marcó penal, en vez de gol.

No duró mucho la alegría porque rápido cayó el cuarto de Brujas, en pies de Bryan Vega.

Brujas siempre estuvo atento a las anotaciones del rival para responder en la red.

Cuando Kendall Waston lo hizo para la UCR, de inmediato vino el gol de los visitantes. Lagos concretó el cuarto del día y Yosimar Arias cerró la paliza.

La eficiencia de Cristian Lagos podrían asegurarle un contrato en el extranjero, ya que en la liga China están interesados en los servicios del goleador.

Mientras, los universitarios, se hunden en el fondo de la tabla con apenas siete puntos y un rendimiento para olvidar.