
Cristian Oviedo consiguió el Apertura de la Liga de Ascenso al comandar a Santa Ana. El entrenador de riñón rojinegro, porque hizo la mayoría de su carrera como jugador con Alajuelense y comenzó su andadura como timonel en esta institución, tiene tres referentes en el banquillo de quienes ha extraído su versión.
Oviedo trabajó como hombre de confianza de Óscar Ramírez, con quien consiguió cetros nacionales y se convirtió en un futbolista determinante, porque cuando las series finales que disputaba el equipo llegaban a los lanzamientos desde el punto de penal, era Cristian el encargado de rematar el duelo.
Por su parte, con Hernán Torres, el exjugador trabajó como asistente en Alajuelense y de él sacó el manejo de la estrategia.
“Ya tengo 10 años de estar dirigiendo, me ha tocado estar en proyectos de liga menor, también el tiempo que estuve en Alajuelense y ahora estoy muy contento por lo que conseguí con Santa Ana. Se viene lo más duro, pero es bueno tener un título es currículo para mí, porque subir un equipo a Primera no es nada fácil”, puntualizó.
Cristian Oviedo explicó que en el caso de Rónald Macho Mora, él siempre sintió admiración por el experimentado estratega, ya que lo recuerda desde su época de juvenil cuando confió en él y lo debutó en Carmelita.
El exjugador de hecho disfruta ahora de la experiencia de Mora, quien aceptó ser asistente en Santa Ana.
“Con Macho Mora tengo una gran relación y antes de que viniera a ayudarme yo hablaba muy a menudo con él, Macho Mora me marcó mucho porque fue el entrenador que me debutó. En cuanto al Macho Ramírez, de él lo que intenté extraer fue su estrategia y manejo de camerino”, acotó.
Oviedo recuerda como el Machillo logró crear un ambiente muy sano en Alajuelense, al punto de conseguir ganar seis cetros: cinco campeonatos nacionales y una Supercopa.
Aunque profundizó en que ya en la aplicación él tiene su metodología de trabajo y estilo, lo cierto es que de los tres profesionales que destacó ‘se robó’ elementos que le gustaron para su esencia.
“La parte táctica del Macho Ramírez me encantaba, pero yo tengo mi esencia porque tal vez la gente dice que era un rudazo jugando y que mis equipos ahora como DT se tiran atrás, pero no es así porque a mí me gusta proponer, atacar. De hecho, normalmente utilizo dos delanteros”, describió.
Oviedo, como parte de la gran temporada que hizo, consiguió rescatar a dos cachorros de Alajuelense, quienes no tuvieron suerte en el cuadro manudo y prácticamente estaban notando cómo sus carreras daban tumbos.
Daniel Villegas y Geancarlo Castro fueron los dos jugadores que se volvieron determinantes para Santa Ana. Castro nació con mucha expectativa en la Liga, pero no consiguió regularidad y salió rumbo a Sporting donde sufrió una ruptura de ligamentos.
El caso de Villegas es similar, aunque tuvo más recorrido en Primera División porque pasó por planteles como Pérez Zeledón y Grecia.
“Yo los tuve a ellos, a Geancarlo yo en un partido con la Liga lo debuté. Los conozco muy bien porque estuvieron en liga menor, se lesionaron los dos del ligamento. Ahora yo les di la confianza, los recuperé, los conozco desde jóvenes, lo han hecho bastante bien, mentalmente les metimos, ahora son jugadores importantes para nosotros y sé que en cualquier momento se pueden ir porque ya equipos de Primera han preguntado, pero espero que estén el otro torneo”, puntualizó.
Oviedo rescató la confianza que recibió de parte de la administración del club, ellos le trajeron todo lo que solicitó: futbolistas de experiencia como Patrick Pemberton, José Salvatierra, Jonathan Hansen, Johan Condega y Johnny Acosta.
