
En momentos de crisis, los clubes con más tradición han encontrado en su hinchada un pilar para resistir a las condiciones adversas.
Tal es el caso del Uruguay de Coronado, cuya afición puso manos a la obra para que el estadio Labrador vuelva a ser la casa del recién ascendido cuadro aurinegro.
La cancha del benjamín no puede albergar partidos de primera división, pues incumple una serie de requisitos estipulados por el Ministerio de Salud y la Unafut.
Ante esta situación, los más fieles seguidores del Uruguay decidieron hacer colectas, organizar comisiones ciudadanas; incluso juntaron 400 personas en una manifestación en las afueras de la Municipalidad del cantón coronadeño.
Los ciudadanos formaron una delegación que colabora con materiales y mano de obra gratis para ayudar a las mejoras del recinto.
“Más allá de defender los intereses de la junta directiva del equipo, nosotros queremos demostrar que este club y su cancha fueron construidos por el pueblo de Coronado”, manifestó Ricardo Azofeifa, miembro del comité ciudadano.
El presidente del cuadro lechero, Freddy Campos, aseguró que las obras para habilitar el inmueble están en 80% terminadas.
“Solo nos falta remozar los baños para el público a fin de que cumplan con la ley 7600, así como reconstruir la casa del encargado de cuidar el estadio, que según la municipalidad está en condiciones deplorables”, argumentó Campos.
El jerarca del club espera que el Labrador este disponible para finales de setiembre.
En el próximo partido del Uruguay de Coronado como local jugará contra el Puntarenas en el estadio Colleya Fonseca, Guadalupe.