Esteban Valverde. 11 mayo
Christian Bolaños consiguió dar una asistencia en el primer juego ante Uruguay, al ponerle una pelota en la cabeza a Óscar Duarte. Fotografía: AP
Christian Bolaños consiguió dar una asistencia en el primer juego ante Uruguay, al ponerle una pelota en la cabeza a Óscar Duarte. Fotografía: AP

Costa Rica acababa de terminar su partido por los cuartos de final de Brasil 2014 frente a Holanda. Pese a romper todos los pronósticos y colarse en una instancia histórica, el sinsabor de la eliminación dejó al equipo golpeado.

Quedar fuera por los lanzamientos desde el punto de penal hizo que la Tricolor sintiera la derrota como una estaca en el corazón, así lo dio a conocer Christian Bolaños, volante titular del combinado, en la copa del mundo.

El actual mediocampista de Saprissa participó de una transmisión por Instagram con el empresario Don Stockwell, quien hizo que Bolaños contara cómo fueron esos minutos después de que se acabara la gesta deportiva.

"Inmediatamente cuando llegamos al camerino hubo un silencio de siete minutos y eso sucede cuando un equipo no está contento con lo que pasó en el terreno, todos pensamos que debimos llegar a la semifinal. Al final el fútbol es así, luego nos dijimos que hicimos un torneo increíble, pero quedó esa sensación de quedar fuera por penales. ¡Qué espina esa! Contra Argentina habría pasado cualquier cosa", dijo.

Christian aseguró que la mentalidad del grupo era tan buena en ese torneo, al punto de imaginarse alzando la copa de monarcas del orbe.

Costa Rica fue a la cita como la Cenicienta del certamen, pero se despidió como la revelación porque ganó su grupo por encima de Italia, Inglaterra y Uruguay, además de que eliminó a Grecia en los octavos de final.

“A lo interno era como una familia porque había compañeros de hasta ocho años juntos. Un día en buena nota nos dijimos: ‘mae ya es momento que dejen de hablar de los de Italia 90’, y bueno lo cumplimos. Nosotros no sabíamos que íbamos a llegar tan largo, pero cuando íbamos perdiendo contra Uruguay y el equipo no se enloqueció, ahí nos dimos cuenta que podíamos llegar largo”, declaró.

"Al final creíamos que íbamos a ser campeones del mundo, eso decíamos que íbamos a llegar a la final", agregó.

Para Bola, el mejor recuerdo de ese histórico torneo fue el llegar a Costa Rica y mirar desde el avión como la gente saludaba al equipos con espejos desde tierra.

En la conversación, el saprissista recordó cuando la vida lo puso contra las cuerdas en 2005 y previo al Mundial de Clubes tuvo que afrontar la muerte de su padre.

"La relación padre - hijo era fuerte, yo veía a mi papá como Supermán, uno lo admira demasiado que cuando lo pierde... Pues... Tuve la gran fortuna de dedicarle un gol importante en el Mundial de Clubes, fue un momento de desahogo para mí y lloré muchísimo. A los 55 años falleció mi papá", dijo.

Contrario a lo que cualquiera pensaría, el jugador ejemplo de Christian estaba en su casa y era su hermano mayor, Jonathan, lo que refleja la importancia de la familia para el mundialista de Alemania 2006, Brasil 2014 y Rusia 2018.

"Mi espejo era mi hermano, Jonathan Bolaños. Yo tenía que ir a los estadios, verlo a él en la Selección. Viví esa etapa como hermano, pero sin saber que yo iba por el mismo camino. luego me tope con ídolos como Roy Myers, Wálter Centeno, me gustaba mucho Paté, Alejandro Larrea también, de ahí me formé yo", añadió.

El futbolista también tuvo palabras para describir la faceta de figura pública que le toca vivir.

“Yo la verdad que cuando estoy en la calle no ando pensando que soy Bolaños el jugador, si alguien se me acerca y me pide una foto, pues soy cordial y doy ese espacio. Es muy delicado cuando uno anda en una cena y tal vez se acercan muchas personas, uno intenta dar ese cariño, así que el fanatismo en Costa Rica hay de todo. Yo soy normal y no ando pensando que soy Christian Bolaños, si alguien se me acerca pues los atiendo, pero con respeto”, concluyó.