
Después de la siesta rutinaria, José Luis Chilavert --el mejor arquero del mundo-- preparaba sus implementos en su habitación del hotel Las Nieves para la práctica nocturna, cuando fue interrumpido ayer por una llamada telefónica de La Nación; dejó el protocolo a un lado para atender la entrevista.
"Lo llaman de un diario de Costa Rica, ¿acepta la llamada", dijo la operadora. "Sí, claro, no hay problema", asintió el paraguayo, de 30 años, quien hace pocos días recibió otra distinción por segundo año consecutivo: el mejor guardameta de América, según el diario El País, de Montevideo.
Chilavert está en la ciudad de Necochea, cerca de Mar del Plata, en la provincia de Buenos Aires, concentrado con el resto del plantel de Vélez Sarsfield, el supercampeón argentino que el miércoles viajará a Costa Rica, donde disputará contra el Cartaginés la hegemonía continental de la Copa Interamericana.
El diálogo con el mejor en su puesto fue variado: futbol, política, peleas y polémica a raudales; dejando entrever la personalidad de un hombre franco y decidido, que pide justicia a gritos para todos los órdenes de la vida.
--¿Cómo asumió Vélez esta final interamericana?
--Sabemos que Cartaginés es un gran equipo. Nuestra virtud es que somos muy respetuosos; en el futbol hay que estar muy concentrado, para no ser sorprendidos.
--¿Qué conocen del rival costarricense?
--Sabemos que hace poco cambiaron a su entrenador brasileño (Flavio Ortega) y que lleva cinco o seis partidos sin perder, con pocos goles en contra. Y, lo más importante, que el primer partido es en Costa Rica y van a tener el apoyo de la gente.
--¿Puede perjudicar que Cartaginés está en plena temporada y ustedes en pretemporada?
--Lo que ocurre es que aquí la pretemporada la hacemos jugando al futbol, en torneos de verano en Mendoza y Mar del Plata. Eso quiere decir que estamos muy bien.
--¿Qué es Vélez?
--Por mucho, el mejor equipo de Argentina. Haber ganado al Milan en Japón (1994), nos hizo ganarnos el respeto. Un grupo muy joven, con mucha experiencia y sigue contando con la misma solidez que le dio ya muchos títulos.
"Soy el mejor"
--¿Su título como mejor arquero del mundo es el reconocimiento que siempre soñó y que Argentina le negó?
--Solo tengo inconvenientes aquí con algunos periodistas, por mi forma de ser. Soy una persona frontal, no me gusta andar con vueltas ni esconder nada por la espalda.
--¿Los elogios también se extienden a América?
--Así es, recibí otra distinción hace apenas cinco días. Fui elegido por el diario El País de Montevideo como el mejor arquero de América, por segundo año consecutivo.
--¿Qué significan estas designaciones?
--Son un privilegio. Me dan mucha motivación para seguir trabajando y confianza en lo que he logrado. En la vida no se puede vivir de recuerdos, hay que vivir del presente.
--¿Cuáles son los mejores arqueros que ha visto?
--Mi ídolo fue el alemán Schumacher, y en la actualidad el belga Preud'homme, el danés Schmeichel y el italiano Pagliuca.
--¿Cómo es la escuela de Chilavert?
--No soy espectacular, trato de hacer las cosas simples dentro del área, aparte que juego de líbero y, como saben, remato tiros libres. Son cosas que no lo hace cualquiera.
--¿Cuánto tiempo le dedica a perfeccionar esa técnica?
--Me quedo media hora después de los entrenamientos pegándole balones, para tiros libres, el saque de abajo, desde aire y todo lo que sea necesario. Es donde se cometen más errores porque uno nunca sabe todo en el arco.
--¿Se encuentra en el mejor momento de su carrera?
--Sí. Desde el 90 hasta esta parte, es lo mejor que tengo en mi carrera deportiva. Yo empecé muy joven y llevo ya 16 años en el futbol de elite.
Entre polemicas
--¿Los periodistas argentinos le cobran su nacionalidad o la envidia por ser el mejor del país?
--Usted utilizó la palabra correcta: envidia porque yo no entro en su juego. Yo esquivo ir a programas de televisión; en mi casa no entra un periodista a hacerme una nota, como acá hacen otros colegas. Yo vivo muy tranquilo sin el periodismo.
--Gracias por atenderme. ¿Por qué dicen que es un portero violento, polémico, sobrado, mal compañero y agrandado?
--No sé. Gracias a esos periodistas de peso en la Argentina siempre salí ganando en todas las encuestas. Nunca me echaron de ningún lado. Tan mal compañero no debo ser.
--¿Entonces, es muy difícil tener amigos en el futbol?
--Sí, esto es una competencia de todos los días y uno tiene que pensar que todos no ganan el mismo dinero. Hay que tratar de destacarse y ganar lo que se merece.
--¿Es cierto que usted se transforma en otro en la cancha?
-- Lo que ocurre es que dentro del terreno yo no juego para hacerme amigo de mis rivales.
--¿Qué le dicen los apellidos de Ruggeri, Navarro, Decoud y Sanguinetti, con quienes tuvo altercados?
--Nunca tuve problemas. Las personas que me has citado no son ningunos santos, porque también han lesionado a jugadores.
--¿Qué le pasó en Zaragoza?
--Me fue muy bien el primer año. Pero la última temporada entró un presidente que quiso hacer negocio a costilla mía, cuando me dio la baja federativa y trajo un jugador por $700.000, y del club salió uno $1.700.000.
--Usted dijo: "Hay que ser malo y loco dentro de la cancha, para ganar el respeto del rival."
--No. Yo juego para ganar dinero y para que no les falte nada a mis padres. Ellos tienen un buen pasar (viven bien) y eso es lo más importante de mi carrera deportiva.
"Quiero ser presidente"
--¿Es cierto que quiere ser presidente del Paraguay?
--Algún día me encantaría. Buscaría dinero para hacer un buen proyecto que ayude a la gente humilde y dejaría de lado a los militares, como me han dicho que es Costa Rica.
--¿Qué le disgusta del mundo ?
--Me molesta muchísimo lo que pasa en América, porque hay mucha pobreza y los gobiernos no hacen nada para solucionarla.
--¿Y el futbol?
--Se puso muy sucio, al igual que la política. Se metieron empresarios y managers que ganan fortunas sin trabajar, a costilla del jugador. Esto me molesta muchísimo y peleo con todo, algo que me genera problemas, porque decir la verdad, ofende.
--Se especuló mucho sobre su futuro en River, Brasil o Japón. ¿Qué lo retiene en Vélez?
--El cariño de la gente. Los directivos no me quieren transferir porque dicen que soy un patrimonio del club. Por eso renové contrato por dos temporadas más, hasta junio del 98.
--¿Hubo algún motivo de peso para no ir a la última Copa América en Uruguay?
--No quise jugar porque traté de darle oportunidad a que jugara otra gente y así lo hablé con los directivos.
--¿Regresará a la Selección paraguaya?
--Sí, empezamos la eliminatoria el 24 de abril en Colombia. Voy a jugar. Espero que se cumpla mi deseo de jugar el Mundial de Francia, que es lo único que me falta en mi carrera.
--Un mensaje final para Costa Rica...
--Un abrazo muy grande a toda la gente de Costa Rica. Ahí los voy a atender muy bien; estoy a disposición del resto de colegas suyos. Siempre me gustó conocer Costa Rica y ahora no me voy a perder la oportunidad de estar allá.