Fanny Tayver Marín. 30 abril
Agustín Lleida es el sucesor de Javier Delgado en la gerencia deportiva de Alajuelense. Fotografía: John Durán
Agustín Lleida es el sucesor de Javier Delgado en la gerencia deportiva de Alajuelense. Fotografía: John Durán

Agustín Lleida, de 33 años, es oficialmente el nuevo gerente deportivo de Alajuelense, cargo que Javier Delgado ocupó durante los últimos 15 meses.

Estos son los primeros dos movimientos que se dan en el equipo que el próximo 18 de junio cumplirá 100 años de fundación.

Lleida llegó al país en junio de 2018, y durante sus primeros seis meses en territorio nacional estudió cómo estaban las ligas menores de Liga Deportiva Alajuelense, observó las características y el biotipo de los jugadores, analizó cómo entrenaban, la disposición de los jóvenes y preparó el entorno que cree idóneo para implementar su método de trabajo.

Luego de eso, es a partir de enero de 2019 cuando se echa a andar el proyecto de transformación de la cantera rojinegra.

“Nosotros tenemos 22 jugadores por categoría, son dos por puesto, desde la 2009 que tienen entre 9 y 10 años, hasta el alto rendimiento y la Segunda División y tratamos de que sean los mejores de Costa Rica”, comentó Lleida, quien tuvo como primer cargo la dirección de desarrollo de divisiones menores de la Liga.

Indicó que eso es complicado, porque también hay otros equipos nacionales que no solo están a la expectativa de qué promesa pueden robarse, sino que trabajan bien la formación y la detección de talentos.

Agustín Lleida comenzó a trabajar con los manudos en julio de 2018. Fotografía: John Durán
Agustín Lleida comenzó a trabajar con los manudos en julio de 2018. Fotografía: John Durán

“Tratamos, dentro de nuestras posibilidades, de tener a los dos mejores jugadores de cada posición, que estén a nuestro alcance, o que nosotros encontremos. Entonces, ¿qué pasa?, que los 180 jugadores que tenemos están en evaluación cada semestre, porque en el momento en que encontremos a alguno mejor, el que teníamos va a tener que salir”.

Esa realidad resulta dura para algunos, pero también la tienen muy clara esos chiquillos que forman parte de las ligas menores de los erizos, porque el primera remezón fue fuerte.

“Lo que pasa es que eso es lo que demanda el rendimiento. Esto no es un club social, es un club de rendimiento, así como nosotros también estamos en evaluación como trabajadores por parte de la directiva, los jugadores también están en evaluación”, citó.

Y agregó: “Ellos tienen que demostrar cada día que son mejores que los que nosotros estamos viendo afuera. Hemos tenido un cambio muy fuerte en el primer semestre, porque empezábamos de cero el proyecto. En seis meses cambiamos 70 jugadores de los 180 que habían y eso es muchísimo”.

“Si yo decido sacar a un jugador, a pesar de que el papá se enfade, lo hago porque yo tengo otro mejor y para la Liga tienen que estar aquí los mejores. Cuando saco a un entrenador y traigo a otro, es porque pienso que es lo mejor para la Liga”, Agustín Lleida.

La regla no solo es para los cachorros en formación, sino que también hubo movimientos en los cuerpos técnicos.

“Cambiamos a ocho o nueve profesionales, se han ido entrenadores y preparadores físicos y han venido otros, tratamos de tener lo que nosotros pensamos que es idóneo para este desarrollo de jugadores y a partir de ahora lo que se viene es lo que está viendo”.

Josué Abarca juega con el alto rendimiento de Alajuelense. Lo acompaña el asistente Marko Berrocal. Fotografía: John Durán
Josué Abarca juega con el alto rendimiento de Alajuelense. Lo acompaña el asistente Marko Berrocal. Fotografía: John Durán

En el equipo de entrenadores que tenían los manudos en liga menor estaban varios exjugadores, de los cuales, se mantienen en ese grupo Mauricio Montero y Jozef Miso.

Pablo Izaguirre asumió otras funciones, igual que Cristian Oviedo, quien hoy es asistente del primer equipo. El único que se fue por completo en ese momento fue Erick Jiménez.

Con Carlos Castro se dio una situación particular, pues había salido de la U-17, pero seguía con el primer equipo, hasta que la Liga destituyó a Luis Diego Arnáez para darle paso a la segunda era de Hernán Torres en el club.

“Yo aquí estoy para tratar de desarrollar jugadores, me han contratado para eso y en el momento en el que yo no dé resultados, me iré para mi casa, no hará ni falta que me saquen, yo me iré porque yo he venido para eso y yo soy muy necio en mi trabajo. Todo lo que hago es en beneficio de la institución”, citó Lleida.

Además, dijo: "No estoy sacando a alguien porque me caiga mal, porque se haya portado mal conmigo… al contrario, yo siempre pienso en el club. La institución está por encima de todo, entonces, independientemente del nombre, trato de hacer lo más legal y lo mejor que yo en ese momento pienso que es lo mejor para la Liga. A lo mejor me estoy equivocando, pero es la decisión que tomé”.

Alajuelense tiene cinco canchas en el Centro de Alto Rendimiento (CAR) en Turrúcares y ahí, a las 7:30 a. m., donde se entrenan de forma simultánea las cinco categorías principales rojinegras: U-15, U-17, Sub-20, Segunda División y Primera División.

“Eso nos permite que en el momento en el que el entrenador necesite hacer fútbol, pueda llamar a los de la Segunda, que cuando necesite un lateral derecho para un trabajo específico, observa a la Sub-20 al lado y nada más lo llama y pasan a esa cancha. Eso hace que haya mucha relación entre el primer equipo con ligas menores”.

Las claves de la profesionalización

El pasado 5 de marzo, Alajuelense inauguró la escuela dentro del CAR en Turrúcares para que los futbolistas estudien ahí.

La residencia que un principio alojó a 28 jóvenes, ya se amplió a 40 y dos días por semana tienen la posibilidad de hacer dobles sesiones, a las 7:30 a. m. y en la tarde.

(Video) Así estudian las promesas de Alajuelense

Según Lleida, se busca que haya mucha relación entre todos los equipos de la Liga.

“Incluso, si un jugador está lesionado se trata con los mismos fisioterapeutas, van al mismo gimnasio y jugamos en el CAR, pero también pretendemos que el alto rendimiento tenga bastantes partidos en el estadio. De esa forma, el día que un jugador nuestro joven lo llamen para debutar en el Morera Soto, conocerá tanto el entorno de la Primera División como el escenario y no se asustará. Será algo normal para él, estar en ese entorno”.

La rutina de los cachorros es entrenar a las 7:30 a. m., luego acudir dos horas a clases, almuerzan, retornan dos horas a la escuela y normalmente hacen una sesión de gimnasio, por lo menos dos días a la semana.

A eso de las 5 p. m., quienes viven cerca se van a su casa, los que residen en el CAR podrán ir a descansar a las habitaciones.

“Es decir, es un horario como el de cualquier trabajador, eso es razonable para un jugador profesional y es un poco el día a día de los jugadores nuestros”, indicó.

Gracias a un convenio con el Centro Cultural Costarricense Norteamericano, los futbolistas en formación reciben cuatro horas de inglés semanales.

“Eso les va a ayudar en el futuro a estos jóvenes talentos y así es de martes a domingo, porque también los domingos entrenamos. Jugamos los sábados y los domingos entrenamos en la mañana. Nuestro día de descanso es lunes”.

Lleida considera que la respuesta al cambio ha sido positiva y que eso se nota en la disposición.

“Aquí los jugadores están muy ilusionados, entrenan con muchas ganas, se han encontrado un proyecto que no existía en Costa Rica y están ilusionados de sentirse jugadores profesionales, de entrenar al lado de la Primera”.

Lo mismo pasa con los entrenadores, que pasan todo el día en el CAR.

“Ellos se dedican a lo que les gusta que es el fútbol, entrenan en la mañana, luego tienen formaciones, preparan vídeos de análisis de los partidos, tienen charlas con los jugadores, luego viene el turno de la tarde. Eso es parte de la profesionalización también", acotó Lleida.

Así se forma un cachorro de Alajuelense (1).
Así se forma un cachorro de Alajuelense (1).