El minuto 22 era un anónimo caminante del tiempo hasta que el gol de Juan Carlos Arguedas lo sacó de la intrascendencia, lo transformó en momento sublime y le aseguró un espacio en el libro de récords del torneo.No solo se convirtió en su anotación 25 de la campaña, sino que además marcó el punto de inflexión del partido pues le permitió a Alajuelense torcer a su favor una historia decantada en favor de San Carlos.
Sin tridente ni traje rojo, pero comprometidos en cuerpo y alma con su causa, los norteños encarnaron ayer a ese equipo aguerrido y batallador que la historia bautizó como Diablos, en honor a su actitud y perseverancia en la conquista del objetivo.
Visitantes frecuentes de los predios de Delgado, Montero, Chacón y Arnáez, los sancarleños alimentaron en por lo menos seis oportunidades la sensación de que el gol se pintaría de rojo y azul, pero la falibilidad de sus delanteros y el aplomo del guardameta Mesén lo impidieron.
Por eso, la concreción del talentoso volante adquirió un valor especial. Cayó en un momento clave, cuando San Carlos tejía diabluras a placer, en piernas de Vargas, Rodríguez, Alfaro y Vega.
Fue el principio del "exorcismo" que le permitió a la Liga liberarse de esa influencia demoniaca norteña, que la acosaba por los flancos de la defensa, agrietándola por la banda de Osvaldo Chacón o la de Arnáez, obligando a cruces salvadores de Javier Delgado y Nahamán González, y alimentando siempre la duda sobre lo que ocurrirá cuando enfrente rivales más exigentes.
Genio desequilibrante
Dos filósofos del futbol, César Menotti y Jorge Valdano, unidos por la nacionalidad --son argentinos-- y un discurso lúcido para analizar el futbol, sostienen que en el balompié se puede desequilibrar por dos vías: Una de ellas es la superioridad numérica, es decir, sumar más hombres que el rival en la línea del fondo --defensa-- enemiga. La otra es la superioridad técnica, o sea, contar con un hombre que, no importa cuantos lo marquen, apelará a la riqueza de sus recursos indivuales --desborde, gambeta, remate, etc.-- para eludirlos y anotar.
Juan Carlos Arguedas encarnó un notable ejemplo de la segunda propuesta. Habilitado por el costado izquierdo de la cancha, enrumbó hacia portería rival, se acomodó la pelota para su perfil derecho, se tuvo fe y remató desde unos 25 metros.
Lo que sobrevino después fue esa especie de rito recurrente cada vez que el francotirador erizo descarga su ira goleadora contra la portería contraria: una pelota que infla la red y un guardameta vencido.
No quedó conforme porque, en el complemento, cuando el partido empezada a desperezarse, tras el descanso del entretiempo, enderezó de cabeza un tiro libre cobrado por Nahamán, sentenció el partido 2 a 0 y puso a su equipo en la final de la segunda etapa del torneo.
Fue el segundo acto del "exorcismo", materializado para infortunio de San Carlos cuando el arranque de los segundos 45 minutos encarnaba la posibilidad de encauzar la nave norteña por la senda del empate.
La lógica del partido así lo presagiaba. Ordenado en defensa, el once visitante dispuso de tres conductores, Alfaro, Carlos Rodríguez y Jimmy Vargas, que se deleitaron largando pases a las espaldas de Montero, Delgado, Chacón y Arnáez para que Ronald Vega y Gilberth Solano perturbaran a Mesén.
Les faltó serenidad y aplomo a los Diablos; solo así se entiende que no definieran seis situaciones claras de gol, que obligaran a Delgado y a González a despejar balones sobre la línea, y que contribuyeran para que Mesén se catapultara a la categoría de salvador.
Gracias a la sapiencia goleadora de Arguedas, la Liga se asentó mejor en el partido. Creció el diálogo futbolístico entre Juan Carlos, Nahamán y Wilmer; el equipo se destapó por los costados, sin discriminar vías: Arnáez, Arguedas y Lassister por la derecha o Badilla, López y Gómez, por la izquierda.
Se agigantó, entonces, el guardameta Chacón, resolviendo con propiedad, reflejos y arrojo, duelos aéreos y rastreros que tenían pretensiones de red.
Dos muy emotivos lo tuvieron como protagonista junto a Washington Hernández, un volante con buen manejo de balón, que ingresó en el complemento.
Su esfuerzo, encomiable, no evitó que el Diablo se diluyera, abrumado por el poder "exorcista" de los goles de Arguedas.
ALAJUELENSE 2-SAN CARLOS 0
Estadio: Alejandro Morera Soto.L.D. Alajuelense: Alvaro Mesén; Luis Diego Arnáez, Javier Delgado, Mauricio Montero, Osvaldo Chacón (Wáshington Hernández, 46'); Nahamán González, Víctor Badilla, Wílmer López, Juan Carlos Arguedas; Roy Lee Lassister y Rónald Gómez. D.T.: Valdeir Vieira.
A.D. San Carlos: Jorge Chacón; Edgar Navarrete, Luis Fernández, Miguel Solano, Sandro Alfaro; Benigno Guido (Déiver Vega, 60'), Jimmy Vargas, Ricardo Sauma; Gílbert Solano (Eduardo Ramírez, 70'), Ronald Vega, Carlos Rodríguez. D.T.: Freddy Kopper.
Arbitros: Rodrigo Badilla, central; Rónald Gutiérrez y Jorge Cantillano, guardalíneas.
Goles: 1 a 0: (22') Juan Carlos Arguedas, con remate desde fuera del área. 2 a 0: (48') Arguedas, de cabeza, habilitado por Nahamán González.
Asistencia y recaudación: 10.748 aficionados, para 13.029.005 colones