Estaba internado desde el 2 de enero en el Hospital de Niños y desde ahí, Sebastián Miranda trataba de seguirle la pista a Alajuelense, el equipo de sus amores. Como él no podía ir al estadio, una comitiva de la Liga lo visitó.
A Sebastián le dijeron que tenía visitas y cuando vio que se trataba de Javier Delgado, Pablo Gabas y Cristopher Meneses. ¡No lo podía creer!
"Muy emocionado, Sebas me contó que Javier le dijo que lo esperaba en el ataque de la Liga junto a Jonathan McDonald", expresó el exfutbolista Harold Miranda, quien en 1998 debutó en Primera División con los erizos cuando tenía 17 años, y es el papá de Sebastián.
El exjugador contó que desde pequeño su hijo presentaba fuertes e intensos dolores de cabeza, pero el 2 de enero se encontraba en la Plaza de Moracia, en Nicoya, y ahí le dieron convulsiones; lo llevaron al Hospital de Liberia y ahí ordenaron trasladarlo en avioneta hacia el Hospital Nacional de Niños.
"Le hicieron una cirugía en el cerebro, porque según parece, tenía una inflamación que le provocaba los dolores de cabeza. Todavía no estamos tan seguros de qué es lo que pueda tener, pero estará un mes en San José para ser evaluado y pronto volverá a Nicoya, donde vive", relató Harold Miranda a La Nación.
Dijo que esta situación ha sido muy dura para él como papá.
"Uno sufre mucho cuando tiene un hijo enfermo. Los primeros 22 días estuve en San José con él, pero luego tomamos la decisión de que yo debía volver a trabajar, porque tenía que entrenar a los chicos de las ligas menores del Municipal Liberia".
Harold viajaba a Liberia para trabajar y se regresaba a la capital para estar dos días con su hijo en el hospital. Esa era su rutina.
"Ya íbamos viendo evolución, pero cuando los liguistas llegaron a visitarlo, Sebitas estaba feliz de la vida. Hasta se le veían los cachetitos más redondos", expresó.
Al consultársele sobre este gesto con el niño de 11 años, el técnico de Alajuelense, Javier Delgado, comentó que se enteró por medio de Facebook que el pequeño estaba en el hospital.
"Es muy liguista y ve los partidos, me contacté con los padres. Fuimos Pablo Gabas, Cristopher Meneses y yo y le llevamos una camiseta autografiada; la alegría fue tremenda, yo creo que eso es parte de la labor social que hacemos de corazón, porque nos nace", afirmó Delgado.
Ellos aprovecharon para saludar a otros pequeñitos que estaban internados y para todos fue un momento inolvidable.
"Es una labor que nos encanta hacer, no para publicitarla, sino para agradecerle el apoyo a tanta y tanta gente y si podemos contribuir en la recuperación de un joven como Sebas, a que se dé rápidamente, nosotros encantados. Más bien eso no es solo una alegría para él, es una alegría para nosotros, para volver a entender el impacto que podemos tener para bien o para mal, especialmente con los jóvenes", recalcó Delgado.
Tras 86 días de estar internado, Sebastián salió este martes del Hospital de Niños. Sin embargo, continuará en control durante un mes y por eso recibirá clases dos horas diarias en la escuelita de ese centro médico.
"La fe no se pierde, ojalá que se recupere. Hay que esperar y tener confianza en Dios porque hay veces que la medicina dice una cosa y Dios dice otra", apuntó Harold Miranda, quien vistió los colores de Alajuelense en Primera.
Harold Miranda: 'El licor daña la carrera de un jugador'
¿Se acuerda de Harold Miranda en Alajuelense? A los 17 años debutó con los manudos en la máxima categoría.
El atacante liberiano comenzó a vestir los colores rojinegros desde que tenía 13 años y estuvo en múltiples prácticas de Valdeir Badú Vieira y Manuel Keosseián. Ahora, está a cargo de las ligas menores de Liberia y les cuenta su testimonio a los jóvenes valores que está formando, para que se vean en su espejo y traten de no cometer tantos errores.

"Me entrené con Mauricio Montero, con Richard Smith; Joaquín Guillén me agarraba a patadas siempre (ríe)... Yo era un chiquillo, fue un tiempo corto, pero lo disfruté, porque a como dice Wílmer López, yo era un güila y jugaba fútbol", recordó.
Ahora él piensa que si hubiese tomado otras decisiones, perfectamente habría llegado al fútbol europeo.

"Me tocó ser el primer liberiano que jugó con Alajuelense y fue lindo, a pesar de que cometí muchos errores, porque debuté a los 17 años y comencé con las salidas nocturnas; me gustaba la noche, ya consumía licor y eso fue afectando mi estancia, no solo en la Liga, sino que en el fútbol, aunque eso no me perjudicó, porque siempre hice lo que quise, que era jugar, pero sí reconozco que como joven cometí errores", confesó.

Miranda asegura que la vida le dio una nueva oportunidad y con orgullo afirma que tiene seis años de no consumir una sola gota de licor.
Recordó que Álvaro Solano fue quien lo estrenó en la Primera División en 1998. En ese mismo año la Liga cambió de técnico y llegó Guilherme Farinha.
"Me tocó jugar con él la temporada 98-99 y 99-2000. De ahí, en el 2000 que Farinha se fue, fuimos campeones en dos años, luego llegó Jorge Luis Pinto con jugadores grandes como Mauricio Solís, Steven Bryce, ya más adultos, y los jóvenes que estuvimos con Farinha no tuvimos chance".

Según sus cálculos, él marcó 16 goles con la camisa rojinegra.
"En ese tiempo era muy difícil poder jugar, por la calidad de los futbolistas que había. Para mí, ser campeón con la Liga fue lo mejor del mundo. A mí me emocionaba cuando La Doce (barra de la Liga) me cantaba y hasta me multaron por celebrar un gol que decía 'Yo amo a la 12'; eso es parte de mi historia", relató.
Cuando la Liga casi no lo usaba, el entonces presidente del Municipal Liberia, Wálter Trejos, habló con Rafael Solís, quien era el jerarca manudo, y los pamperos se llevaron al manudo.
"Liberia me llevó con la idea de que este equipo por primera vez en la historia subiera a la Primera, ya que venía de perder dos finales consecutivas, contra Santos y Osa. Terminé goleador del equipo con 18 goles y metiendo dos en la final de la Segunda. Con eso, por primera vez mi pueblo disfrutó estar en la Primera División con esos tantos míos. Para mí, eso era algo que no se comparaba con nada".
Después de eso, jugó una temporada con Stéfano Sgarlatta en ADG. Ahí lo dirigió Fernando Sosa y tuvo compañeros como Berny Peña, Kervin Lacey, David Diach y Warner Hernández.
A partir de 2003, Harold Miranda se marchó al balompié de Guatemala.
"Estuve ocho años por allá y en 2010, jugando para Xelajú, en un entrenamiento yo estaba con Johnny Cubero en punta, hubo un balón que controlé y quedé en el suelo, en el campo, y me sacaron en camilla. En la clínica me diagnosticaron tres hernias en las vértebras de la columna. Ahí terminó todo para mí con el fútbol porque ya no podía entrenar a diario a como lo hacía".
Al concluir su carrera como futbolista, regresó a Costa Rica y prontamente se le abrieron las puertas del cuadro pampero.
"Desde que llegué, me solicitaron ayuda para comenzar a buscar muchachos para el proyecto de Segunda División. Vino Josef Miso como entrenador y yo fui el asistente, luego vino don Orlando de León (q.d.D.g) y siguió el proceso, colaboré siempre y ahora estoy contento porque ya tenemos a varios chicos que han sido parte de las selecciones Sub-17 y Sub-15".
Dijo que cuando alguno de esos futbolistas guanacastecos descubiertos por él esté en un mundial, sentirá una gran satisfacción.
"Ya tenemos uno que es Mario Mora, que es un delantero que trabaja con nosotros y está en el proceso Sub-17; lo dirige Breansse Camacho. Uno vino a trabajar y ya se ven los logros. Me tocó salir campeón con mi equipo Sub-13 a nivel nacional, fui campeón a nivel Sub-15 en Linafa".
A Harold Miranda le ha tocado ir a pueblos guanacastecos a los que poca gente va y ahí encontró a cuatro muchachos que ya se entrenan en la escuela de fútbol de Liberia.
