Josimar Alcócer es el primer futbolista que Liga Deportiva Alajuelense exporta con el sello de 100% hecho en el Centro de Alto Rendimiento (CAR). La nueva ficha del Westerlo de Bélgica estuvo desde los 9 hasta los 19 años en las filas rojinegras.
Pero también es cierto que desde muy niño empezó a tocar el balón. Al ser de Escazú, su papá, Oldemar Alcócer, lo llevó a la Academia Franklin Monestel desde que tenía seis años.
“Josimar desde niño estuvo conmigo y yo le pude dar unas pequeñas bases, un poco de los fundamentos que gracias a Dios le sirvieron para cuando la Liga llegó a hacer la visoría, se lo llevó y ya ahí empezó todo el proceso de liga menor con ellos”, relató Franklin Monestel a La Nación.

Recordó que en aquel momento, su academia firmó un convenio para ser filial de Liga Deportiva Alajuelense. Debido a eso fue que los rojinegros enviaron a Mauricio Montero, Gerardo Lalo Chavarría y a Enrique Quique Vásquez para que efectuaran una visoría en Escazú.
Eso ocurrió un sábado y ellos eligieron a seis niños, quienes cuatro días después tenían que presentarse a entrenar con el club. Todos se quedaron varios años con los manudos y fueron campeones en divisiones menores, pero por diferentes motivos iban quedando en el camino.
Josimar Alcócer fue el único que completó el proceso, llegando a jugar con el primer equipo. Eso ya era todo un motivo de orgullo para don Franklin, máxime que ese jovencito nunca se olvidó de sus orígenes.
Al regresar de la Copa Oro y mientras estaba en la semana de vacaciones que le concedió Alajuelense, él fue a visitar a los integrantes de la Academia Franklin Monestel y compartió bastante rato con ellos.

Don Franklin echó el casete atrás, recordó que José Carlos Chaves Innecken estaba a cargo de la liga menor de Alajuelense en esa época y ambos firmaron un convenio, que si llegara a convertirse en realidad, sería una ayuda caída del cielo.
“Ahí dice que si alguno de esos muchachos jugaba en Primera División, la Academia no percibía nada, pero que si se iba al exterior, teníamos un 5% de la venta. Y si fuera así, nos ayudaría mucho, porque mi academia es muy pobre”, apuntó Franklin Monestel.
No se trata del cobro de derechos de formación ni de solidaridad, porque eso rige a partir de los 12 años. Es algo más bien simbólico.
Monestel contó que la mayoría de los alumnos que hoy tiene, provienen de lugares vulnerables. Así que mediante el fútbol, varios de ellos escapan de drogas, prostitución, o de hogares destruidos donde solo la madre trabaja.
“Ese dinero nos caería como anillo al dedo para poder uniformarlos y tener algún respaldo hacia el futuro. Yo confío en la honestidad y espero que la Liga honre lo que se había hablado y firmado, que es un 5%.
”Sería una bendición, porque yo ya estoy viejo, tengo cáncer y me cuesta dar clases. Con esa platica puedo pagar a un entrenador que me ayude, porque tengo como 200 alumnos desde la U-5 hasta la U-20, participando en Linafa, hay que pagar arbitraje y transporte”.
Monestel dijo que este sábado viaja a Puriscal con la U-15 y solo ese viaje le sale en ¢150.000, dándoles un almuerzo a los jugadores. Eso lo hace porque si no los dejaría con hambre, ya que a veces le llegan a jugar sin siquiera desayunar.

El vocero de Alajuelense, Marco Vásquez, apuntó que habría que revisar si existe algún contrato firmado, porque nunca había escuchado algo sobre ese convenio.
“Si él indica que hay algún acuerdo, tiene que haber sido firmado por el presidente del club en ese momento. No conozco del tema, pero si ellos tienen algún acuerdo, tienen que presentarlo, estar debidamente firmado y legalizado para que pueda ser algo que se pueda considerar”, comentó Marco Vásquez.
Perseverancia
Franklin Monestel recuerda con mucho orgullo que fue él quien llevó a Pablo Chinchilla a la Liga y ahora no cabe de contento al ver el futuro que le espera a Josimar Alcócer.
“Siempre le dije al papá y a él que lleven todo con mesura, que no presionen las cosas, que lo que le toca, le toca y él ha sido muy humilde, el papá y la mamá muy trabajadores y yo creo que aparte del esfuerzo de Josimar, todo su éxito se debe a sus padres, porque a veces no tenían ni los pases para llevar al chiquito a Alajuela”.

Pero fueron perseverantes y les llegó el momento de alcanzar una de las metas que esa familia soñó.
“A los jugadores buenos que veo, trato de sacarlos de mi academia porque conmigo llega el momento en el que no van a prosperar, tal vez aprenderán y les saco carácter, pero tengo limitaciones. En otro equipo es más específico el trabajo. Yo solo entreno a 100 jugadores, sin ayuda y sin nada. Lo de Josimar nos tiene contentos por él y Dios quiera que nos repare esa platita para seguir adelante”.

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