Una jugada de bola muerta y un estricto cerrojo le permitieron a Saprissa dejar una vez más a Brujas con la palabra en la boca.
El cabezazo de Armando Alonso, que terminó en la cabaña hechicera, se hizo enorme hasta permitirles a los tibaseños disfrutar de su segunda victoria en el Campeonato de Invierno que apenas comienza a andar.
Los tres puntos pueden parecer un margen de utilidad exagerado, por el escaso caudal ofensivo de los morados en el complemento. Sin embargo, dentro de las múltiples opciones para ganar un partido de futbol, Saprissa eligió una propuesta austera, pero válida: anotar una sola vez y dedicarse el resto del tiempo a mantener la pequeña ventaja.
Brujas, en tanto, tiene bastante para meditar en estos días: por qué dispuso del balón durante al menos 45 minutos y no fue capaz de cuestionar de manera efectiva a la retaguardia visitante.
Los primeros instantes transcurrieron en medio de las ataduras normales dos dos equipos que se profesan respeto mutuo.
Saprissa inició con línea de cuatro defensores y con una zona reforzada de volantes: José Luis López cubrió espaldas mientras Michael Barrantes y Manfred Russell escudriñaban rutas disponibles hacia el arco local.
Yosimar Arias intentó lo propio en la media cancha desamparadeña. No obstante, nunca le tomó el pulso al partido y, cuando estaba claro que no saldría del bache, el cuerpo técnico le aplicó la grúa, en el complemento.
Luego de su anotación Saprissa perdió a Russell por lesión, para el segundo tiempo. Entonces, Jeaustin Campos aprovechó para migrar hacia línea de tres defensores, con Andrés Núñez con perfil de zaguero central. Ahí los tibaseños cedieron impulso para ir al frente, aunque estaba claro que a partir de ese momento la prioridad era neutralizar el futbol de Brujas.
Nuevo libreto. El gol de Alonso fue como un interruptor invisible que catapultó a los hechiceros al área enemiga y transformó a su contrincante en un campo minado.
Fue la versión más defensiva del Saprissa, que solo dejó una pestaña abierta para contragolpes luego del ingreso de César Elizondo.
El banquillo local movió fichas. Paolo Jiménez, Daniel Jiménez y Marlon Arias entraron a refrescar el engranaje de ataque, pero para entonces Saprissa había instalado una zona de tolerancia cero, sin darles a los hechiceros posibilidad de entrar con pelota dominada.
Keylor Navas tuvo que responder en un par de ocasiones, pero en general nunca hubo sensación de agobio para Saprissa. Sin echar mano de su futbol más vistoso, los de Tibás ya contabilizan dos victorias. Brujas, en cambio, lleva solo un punto y vuelve a iniciar el campeonato bajo de revoluciones.