
México. AP, AFP y EFE. Un tiroteo propiciado por un grupo armado contra una patrulla policial en las afueras del estadio Territorio Santos Morelos (TSM), en México, acabó con la suspensión del encuentro que se disputaba entre el local Santos y el Morelia.
El partido correspondía al torneo de apertura de la Primera División de la liga mexicana de futbol.
Al minuto 40 se detuvo el encuentro (0-0) cuando los jugadores, el cuerpo arbitral y el banquillo de los dos equipos corrieron para protegerse después de escuchar disparos hacia el costado de la portería defendida por el guardameta de los visitantes, Federico Vilar.
Cientos de personas invadieron el campo para protegerse ante la persistencia de los disparos y otros cientos se cubrieron en los asientos. No se registraron heridos ni lesionados dentro del estadio, precisó la directiva.
El atacante argentino del Santos, Emanuel Ludueña, salió cargando a su hijo.
La balacera se produjo cuando presuntos criminales atacaron un vehículo de seguridad pública en las cercanías del estadio, declaró a medios mexicanos Fernando Olivo, delegado de la región de la Laguna de la fiscalía de Coahuila.
“La unidad de seguridad pública municipal fue atacada por desconocidos en las inmediaciones del TSM y el dato preliminar es que hay un policía preventivo lesionado”, relató el delegado al canal de noticias Milenio TV.
Las autoridades trabajaban ayer en el rastreo de los atacantes.
Tras unos minutos del incidente, el presidente de Santos, Alejandro Irarragorri, salió al centro de la cancha acompañado por el arquero Oswaldo Sánchez.
“En el club Santos nos sentimos mal por el momento que estamos viviendo, es evidente que el partido será suspendido. Afortunadamente tenemos saldo blanco, no tenemos heridos”, declaró el directivo.
Irarragorri agregó que “pueden estar seguros de que trataremos de controlar estas situaciones que hoy se viven, nos sentimos apenados con Morelia, con los árbitros y con quien nos visita de fuera.”
El presidente del Santos instó a los aficionados a permanecer en las gradas para que pudieran observar otros partidos de futbol proyectados en las pantallas.
Torreón, a unos 1.000 kilómetros al norte de la capital, ha sido en tiempos recientes escenario de enfrentamientos entre grupos del narcotráfico.
Un incidente parecido ocurrió en 2010, cuando un partido de beisbol en la ciudad mexicana de Nuevo Laredo tuvo que ser suspendido a causa de una balacera que se registró en las afueras del parque.