
PHNOM PENH (Reuters). Después de seis improductivos años jugando en el futbol internacional, el peor equipo del mundo está comenzando a conocer el romance con este hermoso juego.
Cuando la débil selección de Timor Oriental igualó días atrás 2-2 con otro equipo flojo como es Camboya, consiguió sumar el primer punto de su historia para detener una serie de derrotas que parecía interminable.
La selección, que ocupa el último puesto en el ranquin de la FIFA , tuvo un motivo para celebrar.
“Es el primer partido que no perdemos, estamos muy orgullosos”, dijo a Reuters el eterno y sufrido técnico de Timor Oriental, Pedro Almeida, un mecánico de motocicletas en la serena capital del país, Dili.
“No estamos contentos con nuestro ranquin mundial y ojalá que nuestros jugadores continúen mejorando”, agregó.
Almeida dice que no es una sorpresa que su equipo, conformado por un grupo de aficionados sin experiencia, nunca haya ganado un partido.