Basilea. El quinto día de Eurocopa y ya se presentaron las primeras lágrimas. Las de la coanfitriona Suiza, de la que no se esperaban grandes logros, pero sí al menos luchar por estar en cuartos de final hasta la última jornada de la fase de grupos.
Solo dos partidos sirvieron para ahogar las esperanzas suizas bajo la lluvia de Basilea con un tanto en el último minuto de Turquía que supuso el 2-1 .
La eliminación de Suiza prendió la luces amarillas de los organizadores, que ven con temor cómo el otro coanfitrión, Austria, puede quedar fuera hoy ante Polonia en el grupo B.
Donde ya no merece la pena que se preocupen por nada es en Suiza. Solo les queda llorar. Nunca un anfitrión de un torneo duró tan poco. Apenas dos partidos. Ayer lo dio todo, arriesgó con un empate que le mantenía viva, pero Turquía en un contragolpe final encontró un premio excesivo y un castigo desproporcionado para los coanfitriones.
“En futbol no hay dios y si lo hay, no es suizo”, dijo muy decepcionado un hincha suizo en la “milla de fans ” de Basilea.
Turquía, por su parte, despidió a Suiza con un gol en tiempo de compensación del volante Arda Turan, y al mismo tiempo se cobró una vieja deuda.
Ambos equipos perdieron en el debut y estaban obligados a una victoria en la primera vez que se encontraban tras la escandalosa gresca que protagonizaron en Estambul en el 2005 durante las eliminatorias mundialistas.
Los suizos, que entonces lograron la clasificación, tuvieron que huir del campo de juego para escapar de los enfurecidos hinchas turcos. Luego se desató una pelea entre los jugadores de ambos equipos en el túnel hacia los vestuarios. Turquía fue duramente sancionada por la FIFA. Pero hoy ríe.