Salzburgo, Austria. A pesar de que esa rodilla izquierda todavía convalece tras una operación, el sueco Zlatan Ibrahimovic salió al rescate de su selección para imponerse a la campeona de Europa, Grecia, por 2-0 en el debut de ambos en la Eurocopa.
Cuando el partido parecía ir destinado a un 0-0 salvo sorpresa, el genio de Ibracadabra apareció en todo su esplendor a los 67 minutos para conmover la austriaca noche de Salzburgo.
Tiró una pared con el interminable Henrik Larsson y sacudió un derechazo inatajable al ángulo derecho de Antonis Nikopolidis, que todavía está volando.
Más allá del tanto de Peter Hansson a los 72 minutos, que puso el 2-0 final, el verdadero quiebre del encuentro lo produjo el cañonazo del delantero del Inter, que vuelve a aparecer en toda su dimensión en una Eurocopa, como lo hizo en el 2004 en Portugal.
Pese a no haber sabido encontrar durante un buen rato la manera de quebrar los cinco defensores con los que se paró Grecia, Suecia redondea un triunfo merecido que la deja segunda del grupo D, a pesar de tener los mismos puntos que España.
Ambos están con tres unidades, pero los españoles gozan de un gol más de diferencia a favor por derrotar 4-1 a Rusia. Grecia y Rusia cierran sin unidades.
Amarre. Los de Lars Lagerback tenían clara la teoría para escapar al cerrojo habitual que presenta el alemán Otto Rehhagel con sus campeones de Europa, pero en pocas oportunidades pudieron llevarla a la práctica.
Toques de primera, en velocidad, hacia las bandas para que la profundidad de Wilhelmsson o la experiencia de Ljungberg provocaran el desequilibrio.
Allí, Ibrahimov trataba de pivotear así como Larsson, de regreso a los casi 37 años en su selección de manera oficial. Se había retirado tras la Copa del Mundo de Alemania 2006.
En el primer tiempo Grecia sufrió poco, salvo un minuto fatídico, entre el 31 y el 32, en el que otorgó tres situaciones claras de gol, dos de ellas que el bueno de Ibrahimovic no llegó a materializar.
En el segundo, Suecia mejoró su volumen de juego, siempre cerca del plan establecido.
Dellas, Kyrgiakos y Antzas tenían algo menos de solidez y, por los costados, Seitaridis y Torosidis empezaban a dar más de ventajas.
En ataque, la estrella de Angelos Charisteas, el goleador de Grecia en Portugal 2004, se apagó.
Después de haber tenido un par de ocasiones claras, llegó el turno de la magia en forma de misil.
Arrancada de Ibra , devolución perfecta del viejo zorro Larsson y el remate con todo el empeine a la velocidad de la luz.
Para que la Eurocopa se estrene en Salzburgo, la tierra de Mozart, la obra de un genio.