Careció del dinamismo y emociones de los restantes juegos de octavos de final, pero qué más hay... es el Mundial y punto. Partidos son partidos y estas fases son así. Se juega con todo por seguir con vida tal y como lo hizo Suecia al vencer 1-0 a Suiza.
No hubo combinaciones de lujo, pero entrega no faltó. Los suecos pasan con una anotación de Emil Forsberg a los 66 minutos.
Los jugadores de Suecia festejan su anotación frente a Suiza en los octavos de final de Rusia 2018. Foto: AP (Dmitri Lovetsky/AP)
A Suiza le agarró tarde para atacar, pues fue hasta ese momento, al estar abajo en el marcador, cuando se volcó a la ofensiva en busca de la paridad.
Y es que por momentos parecía que ambos clubes estaban contentos con el 0-0, aunque eso obligara a más desgaste físico en tiempos extras.
El bloque defensivo sueco fue impenetrable. Defendieron su gol con sudor, esfuerzo y fútbol. Aunque en las jugadas de táctica fija se metieron en un problema, eso sí nada que lamentar.
Los porteros Olsen y Sommer fueron protagonistas sin tanto trabajo. En todo el partido existieron seis remates directos (tres para cada equipo). Es decir; un disparo entre el arco cada 15 minutos.
Al 90+3', el árbitro pitó penal para los suecos, pero tras la revisión del VAR se determinó que la infracción había sido en los linderos del área y no dentro.
Esto es de goles y Suecia marcó uno. Con eso le bastó. Sigue con vida en el Mundial de las sorpresas y ahora se verá las caras frente al ganador de la serie entre Inglaterra y Colombia, rivales más calificados que los suizos.
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