
San Rafael de Alajuela. Aparte de enfrentar a un rival, en buena teoría superior, la selección de China deberá luchar también frente al cansancio que genera el cambio de horario, conocido como jet lag.
El conjunto asiático trae a suelo tico una diferencia de 14 horas.
Es decir, en su país el reloj marca en este momento 14 horas más que en Costa Rica (su mañana es la tarde nuestra del día anterior y su noche es nuestra mañana).
Esta desventaja quedó clara desde el momento en que la delegación china se bajó del avión.
El miércoles por la noche, en la sede de la Asociación Cultural China, donde fueron a cenar, invitados por el embajador Li Changhua, ninguno de sus integrantes quiso atender a la prensa por el extremo cansancio y hambre que traían.
Luego, según contó el propio técnico Gao Hongbo, ayer solo se presentaron nueve futbolistas al desayuno, de 21 que conforman el equipo, pues el resto no logró levantarse de la cama. El grupo se hospeda en el hotel Days en el Centro Colón de San José.
Incluso hubo que trasladar el entrenamiento que tenían proyectado a las 2 p. m. para las 4 p. m. en el Proyecto Gol porque aún no se recuperaban del viaje.
“Todos estamos cansados. Necesitamos revisar muy bien cuál es su condición física par ver cómo planteamos el partido, porque a como están ahora, es imposible hacerlo”, apuntó Hongbo.
China tuvo que volar cerca de 19 horas (sin contar tiempo de espera en aeropuertos) para llegar desde Pekín hasta Alajuela (hizo escalas en Chicago y Miami).
Entrenamiento. En la práctica de ayer, quizás por lo mencionado anteriormente, los chinos no quisieron desgastarse en demasía.
Trotaron suave por unos 30 minutos, para luego hacer unos ejercicios de toque en corto, también en bajas revoluciones.
Pasaron posteriormente a ejecutar algunos movimientos controlados como abdominales y dorsales, para acabar el ensayo con “partidos” en espacio reducido.
El entrenamiento fue de corte regenerativo y son pocas las conclusiones tácticas que se pueden deducir del trabajo en cancha.
Empero, sí se puede mencionar que son jugadores altos y fuertes, lejos de esa noción de pequeños y ágiles que se tiene de los asiáticos. Colaboraron los periodistas Harold Leandro y Li Sen (de China).
