
“Está claro que todo el equipo griego tiene una base defensiva que es su punto fuerte”, comentó el entrenador local, Franciszek Smuda, con motivo del entrenamiento oficial de la víspera del juego en el Estadio Nacional de Varsovia.
Los griegos, campeones de Europa en 2004 con un equipo de perfil muy defensivo, se clasificaron para la Eurocopa 2012 sin perder ni un partido y consiguiendo 14 tantos, por apenas cinco en contra.
“Grecia tiene un buen equipo. Lo han demostrado en las eliminatorias”, señaló el capitán Kuba Blaszczykowski.
Por su parte, los griegos regresan al torneo que hace ocho años les dio la mayor alegría de su historia, pero conscientes de la dificultad de repetir la hazaña.
“Cada primer partido es difícil, pero como dice nuestro entrenador (Fernando Santos), si no puedes ganar el partido, por lo menos no lo pierdas. Para mí, un buen inicio sería ganar”, apuntó el centrocampista Giorgios Karagounis, de 35 años, que marcó el primer gol de la Eurocopa 2004.
En aquella ocasión, los helenos se impusieron 2-1 a los anfitriones portugueses en el primer partido, como presagio de lo que iba a ocurrir en la gran final, donde se volvieron a enfrentar, con triunfo 1-0 para los visitantes en el estadio lisboeta de La Luz.
En los últimos días, los integrantes de la delegación griega han recordado aquel partido, fijando como objetivo volver a amargar el partido inaugural a los de casa.
Pese a ser el primer partido de la llave, rusos y checos se medirán con la tensión del debut y saber que enfrente hay un rival con opciones claras para avanzar de ronda.
Rusia fue la revelación de la Eurocopa 2008 y su “crack”, alma y capitán, Arshavin. Cuatro años después, tiene ganas de volver a plantarle cara a los favoritos.
Mientras los rusos confían en Arshavin, los checos depositan su fe en el milagroso Petr Cech, que viene de brillar en la final de la Champions League con el conjunto inglés del Chelsea.