Madrid (DPA). El chileno Manuel Pellegrini se enfrentó hoy a su primer desafío como nuevo técnico del Real Madrid: demostrar la autoridad de la que algunos dudan.
El argentino Jorge Valdano, director general y adjunto al presidente, Florentino Pérez, reforzó durante el acto de presentación la posición calmada del chileno, que va a encarar al mayor reto deportivo de su carrera con un vestuario que promete estar cargado de estrellas.
La duda generada por la calma de Pellegrini la cerró la dialéctica de Valdano. "La confección de la plantilla es debatible, lo que es irrebatible es la autoridad del entrenador. Será el dueño del equipo y sus decisiones serán respetadas hasta las últimas consecuencias, eso es lo que nos va a dar la estabilidad", dijo el argentino. Difícilmente habría tenido que hacer ese refuerzo si el elegido hubiera sido, por ejemplo, el portugués Jose Mourinho.
El perfil bajo de Pellegrini y la azarosa relación de Pérez con los técnicos en su primer mandato despiertan dudas. Las gestión de las estrellas será un reto para el chileno, más allá de la disposición táctica.
Pero el técnico se ve preparado para el "gran desafío". "En Argentina la presión es muy grande, las críticas, la prensa y la exigencia no me asustan", recordó firme su paso por San Lorenzo y River Plate, con los que fue campeón.
Junto a Valdano y Miguel Pardeza confeccionará el nuevo plantel. Hasta hoy no pudo hablar con sus superiores de fichajes, algunos de los cuales podrían estar ya cerrados.
El mejor argumento para la contratación del chileno fue la idea de fútbol que defiende. "Es trabajador, inteligente, equilibrado y cuida la pelota", enumeró Pérez las razones para la elección del chileno de 55 años como técnico para reconstruir el Real Madrid.
"Llego con el convencimiento de lo que hay que hacer: excelencia en resultados y juego. Yo apuesto por el buen fútbol porque ése es el que da los mejores resultados", dijo Pellegrini, visiblemente nervioso en su gran día, vestido con traje y camisa azules y corbata gris plata. Nunca su figura provocó tantos flashes, nunca fue tan agasajado el preparador de perfil bajo que triunfó en el Villarreal.
"Para mí el equipo tiene que jugar bien. Si no juega bien, aunque gane, no estoy satisfecho", aseguró. Una delicia para los oídos de Valdano y de Pérez, decididos a buscar la excelencia que ha mostrado su gran rival, el Barcelona, en la temporada recién concluida.
"El juego de los equipos de Manuel ha satisfecho los paladares más exigentes, por eso se ha ganado el derecho a venir a este club", lo elogió Valdano, su principal valedor.
Ni Pellegrini ni Valdano hablaron de los "grandes jugadores" que se espera que lleguen en las próximas fechas. "No quisiéramos que todo el proceso de negociación se haga público", explicó la estrategia discreta el dirigente argentino.
Con esas estrellas Pellegrini tendrá la obligación de cumplir las altas expectativas impuestas por el presidente Pérez: "Hacer de cada partido una cita fascinante para nuestros aficionados".