Los ticos que emigran al futbol escandinavo lo hacen generalmente por salarios que superan los $12.500 mensuales, lo cual es muy superior a lo que devengan en Costa Rica.
Agentes de jugadores acreditados por FIFA y con experiencia en ese mercado dijeron ayer a La Nación que el costarricense es “barato”, por lo que esos países decidieron prestarles más atención en los últimos tiempos.
“Por año, se pueden ganar como mínimo $150.000 ($12.500 al mes). Eso es poco comparado con el resto de Europa. En Escandinavia los presupuestos son más limitados y tienen que tener más cuidado con la plata. Entonces todos se benefician”, dijo el noruego Jan Schifloe.
“Los equipos contratan a costarricenses que tienen un buen nivel y buena técnica para cumplir allá y estos ganan muchísimo más que quedándose en su país”, prosiguió.
La cifra económica fue similar a la que sugirió el italiano Silvio Trevisan, quien habló de ingresos mensuales entre $15.000 y $30.000, esto porque luego del primer año los aumentos y los bonos (al alcanzar una cuota de goles, asistencias o partidos) son sustanciosos.
“Equipos de países como Dinamarca, Suecia o Noruega siempre necesitan reforzarse y los ticos no son muy exigentes en sus salarios. Conozco de dos casos que se fueron hasta por $7 mil y $10 mil. Es un buen negocio”, apuntó Trevisan.
Consultado acerca de si contundentemente un salario de $12.500 al mes es mucho más de lo que se puede ganar en el país, el presidente de la Asociación de Jugadores Profesionales (Asojupro), Reynaldo Parks, respondió que sí.
“Si acaso un solo jugador en el país llega a eso. Tal vez deportivamente no es la mejor solución, pero económicamente es un impulso para el futbolista y su familia”, dijo.
“Siempre se intenta que el carro y el apartamento esté incluido en el contrato, ya que en esa zona del mundo son rubros sumamente costosos. A veces hasta se ‘sacan’ tiquetes de avión para ir a Costa Rica periódicamente”, dijo Schifloe.
Asimismo, de acuerdo con Trevisan, otros hasta negocian que sus salarios sean netos, es decir, libres de cualquier deducción, dado que los impuestos también son altos.
“Con esos gastos cubiertos, los jugadores además van con mentalidad de no gastar plata. Así que intentan ahorrar lo más posible para que cuando regresen a Costa Rica, hayan guardado dinero”, agregó.