Buenos Aires
“Messi va a ganar cinco, seis, siete Balones de Oro, será el que más Balones de Oro gane en la historia”, aseguró Johan Cruyff en una entrevista al diario Olé. Leo empieza a darle la razón: triple coronado. Y consecutivo, como los tres de Platini. Y el más joven de la historia en ganarlo tres veces.
Si no se cansa, si no se lesiona, si no pierde la ambición, puede ganar algunos más. Siempre que no dependa de la Selección Argentina. Allí, al menos por el momento, el entorno no tiene la calidad mínima de acompañamiento que requiere un astro para alcanzar la cima en un Mundial. Nadie gana solo. Menos ahora. En 1986, Argentina tampoco era una máquina de hacer futbol, pero Bilardo supo armar en derredor de Maradona un conjunto rendidor, granítico de mente, compenetrado en el objetivo y muy sólido defensivamente: era difícil entrarle. Si Argentina pudiera proporcionarle a Messi esos elementos, básicos para constituir un equipo de alta competencia, Lionel podría llevarlo a la gloria.
A Messi el futbol le ha dado una de cal y una de arena: ha tenido la suerte de caer en el equipo de los sueños a nivel de club; y le ha tocado una de las peores selecciones argentinas de todos los tiempos. Pero, atención: estamos frente a un sujeto de carácter, que se pone objetivos y los logra.
Cuando la expectativa es tan baja, la elección pierde encanto. Messi era demasiado favorito. Su año fue de cine: 59 goles (4 con la Selección), 28 asistencias y 5 títulos ganados, Liga Española, Copa de Europa, Mundial de Clubes y las Supercopas de España y de Europa. Todo en el 2011.
Algunas decenas de millones en todo el mundo cinchábamos también por Xavi. Todos dicen que lo merece, pero la realidad es que lo votaron muy poco, tanto los entrenadores y capitanes de las selecciones nacionales como los periodistas. El fenomenal armador catalán recibió apenas 23 primeros puestos entre los 465 votantes. Una miseria. Y uno de esos votos fue de su querido amigo Messi, que como capitán argentino tuvo que elegir también (puso segundo a Iniesta y tercero al Kun Aguero).
Los votos valen 5 puntos a primer puesto, 3 a segundo y 1 a tercero. Messi sacó 364 votos a primero, una cifra impresionante que resume el pensar general: es el uno indiscutido. Donde no agrada Messi es en Venezuela. Tanto el capitán Juan Arango como el técnico César Farías no lo incluyeron en ninguno de los tres puestos. ¿Ni tercero...? Nada.
Jorge Luis Pinto votó Messi-Cristiano-Iniesta y Bryan Ruiz prefirió a Iniesta-Messi-Cristiano. Quien recibió un caudal de votos importante fue Luis Suárez. Terminó sexto en la general detrás de Messi, Cristiano, Xavi, Iniesta y Rooney.
Lo inentendible fue que Cristiano Ronaldo se quedara con la Plata y Xavi recibiera apenas el Bronce. Cristiano es un crack y siempre lo defenderemos, aunque sus muchos goles sirvieron de poco. Aquí lo que se premia es el rendimiento del año, el juego, las conquistas. Y en tal sentido Xavi ganó cinco títulos, los mismos que Leo. Merecía más.
Entre los 23 futbolistas votados figuran 7 españoles (Xavi, Iniesta, Casillas, Villa, Xabi Alonso, Cesc y Piqué). Muy justiciero: son los mejores del momento. Luego hay 3 alemanes (Oezil, Mueller, Schweinsteiger), 2 de Argentina (Messi, Aguero), Brasil (Dani Alves, Neymar), Francia (Abidal, Benzema), Portugal (Cristiano, Nani) y Uruguay (Suárez, Forlán), y uno de Camerún (Eto’o), Holanda (Sneijder) e Inglaterra (Rooney). Seis suramericanos sobre 23 (26%).
En tren de españoles, vale la apostilla: Íker Casillas fue el único arquero de los 23 futbolistas finalistas para el premio.
Todos decimos, habitualmente, que los goleadores o creadores son siempre los favoritos al Balón de Oro. “Los goles deciden”, es la frase más usual. En buena medida es cierto, pero debe considerarse la escasez de estrellas en defensa. En ninguna parte del mundo hay un Elías Figueroa, un Baresi. Por algo fueron nominados apenas tres hombres de retaguardia: Piqué, Abidal y Dani Alves.
Otro alegrón fue que resultara ganador el gol de Neymar. Estaba en la terna con la chilena de Rooney y uno bellísimo de Messi al Arsenal. Nuestro preferido era el de Rooney por la extraordinaria calidad de la maniobra, pero además por un elemento importante: estábamos viendo el partido. Cuando uno está palpitando el juego le agrega el plus de la emoción en vivo. No es lo mismo que ver un gol en frío, en repetición. Igual, resultó emotivo que otro suramericano subiera al escenario grande a recibir un galardón. Además, el tanto de Neymar a Flamengo es una joya de creatividad y de una habilidad suprema.
Lo emotivo fue la dedicatoria de Lionel a Xavi, su camarada entrañable, su hermano mayor en el plantel del Barsa: “Quiero compartir este premio con mi amigo Xavi. Es la cuarta vez que estamos juntos acá. Vos te lo merecés y para mí es un halago compartir la cancha y estas galas con vos”, le dijo el rosarino desde el atril, premio en mano.
Lo bonito de la gala de Zúrich fue haber visto, juntos, a Pelé, Ronaldo, Gullit, Platini, Zidane, Ferguson, Guardiola, Matthews, Hugo Sánchez, Rooney, Neymar, Iniesta, Cruyff y varios etcéteras que han dado tanto al juego. La mancha: que no fueran Mourinho y Cristiano Ronaldo porque sabían que no ganaban. Xabi Alonso sí asistió. Y jugó contra el Málaga. ¿Y el Fair Play, muchachos...?