
Emanuel Sanón es una especie de “dios” en la isla de Haití , luego de sus dos inolvidables goles en el Mundial de Alemania 1974, la única cita mundialista del abatido país.
El conocido Manno Sanón se hizo una figura legendaria para la antigua colonia francesa y uno de los “100 héroes” de la historia de los Mundiales hasta 1990, según la revista France Football . Emmanuel se ubicó en la casilla 54 en esta clasificación y el costarricense Luis Gabelo Conejo en el puesto 96.
Sanón, en el debut frente a los italianos en la Copa de 1974 en Múnich, marcó el gol a Italia y, de paso, le quebró una imbatibilidad al histórico arquero Dino Zoff, quien sumaba 12 juegos seguidos sin recibir tantos; es decir, 1.143 minutos.
Al final, la Azzurri se impuso 3-1, pero Emmanuel se abrió una carrera en Bélgica (Beerschoot) y Estados Unidos (Miami Americans).
Años después fue elegido en su país el atleta haitiano del siglo XX.
Desde 1998 dirigía como técnico una fundación con su nombre, para impulsar el futbol entre jóvenes del Caribe, Norteamérica y Europa.
A inicios de año, el 21 de febrero, trascendió que Sanón falleció a los 56 años por un cáncer de pancreas. Su muerte fue honrada con un día de duelo en todo Puerto Príncipe.
Pero Haití es mucho más que Emmanuel Sanón. Con un buen futuro, un desarrollo sólido y un equipo mayor con ilusión, aspira a clasificarse al Mundial Sudáfrica 2010 .
El ambicioso plan federativo, con la ayuda financiera y logística del Proyecto Gol de FIFA, se llama “Movimiento de regreso a África”, como forma de citar a la población de esclavos que provino del continente negro en siglos anteriores.
“Pocos son los que confían en nuestra selección, pero de nosotros depende demostrarles que están equivocados. Si tenemos fe en nuestras fuerzas, seremos capaces de rebasar las expectativas”, opinó su seleccionador, Eloi Wagneau.
La entidad es una de las más antiguas de la zona, fundada en 1904. Lleva tres cuartos de siglo presente en competiciones internacionales de la región, siempre que las circunstancias económicas, políticas y sociales se lo han permitido.