
Bautizado como Providence Stadium (Estadio Providencia), el reducto fue inaugurado en 2007 para albergar algunos juegos del Mundial de Críquet de ese año.
En su construcción participaron el gobierno guyanés con ayuda de India, una de las grandes cunas del críquet en el mundo.
Tiene una capacidad para 15.000 personas y su costo se estima en $25 millones, una cuarta parte de lo que costó, aproximadamente, el nuevo Estadio Nacional en La Sabana.
Cuenta con tres sectores de graderías más dos palcos de varios niveles y un edificio de oficinas, además de otros sectores administrativos y logísticos.
Para ponerlo en contexto, en Costa Rica solo se podría comparar con el Nacional por comodidad, acabados y buen estado.
Durante los días previos al juego ante Guatemala, la Federación chapina y prensa internacional presente mostraron preocupación precisamente por el estado del terreno luego de dos días consecutivos de lluvia. La respuesta del presidente de la federación local, Franklin Wilson, fue una risa burlona y un “you will see” (ya verán), que se explicó cuando el día del juego el terreno lució en perfecto estado.
Ahí también ayuda la leve inclinación propia de un estadio de críquet, que básicamente tiene un montículo en el centro pero cuya elevación es imperceptible.
Hay que aclarar que en Guyana no existen estadios de futbol, por lo que son los de críquet quienes ayudan a la práctica de ese deporte.
Pese a tener una superficie redonda, la adecuación es bastante simple: se juega en el centro del terreno, eso sí, lejos de la afición.