
Ganar y jugar bonito. Resultado y espectáculo. Lo anterior resultaba casi imposible hasta que el técnico Josep Guardiola tomó las riendas de Barcelona en 2008.
Desde entonces, Pep conformó un equipo con las famosas “3G”: Ganador, goleador y gustador.
La filosofía de Guardiola roza la perfección. Un sistema de 4-3-3, con una clara vocación de ataque, de posesión y de asociaciones, establecen un modelo romántico, pero también con resultado.
Dentro del terreno de juego, Guardiola hizo un equipo que supera en control de balón y remates a todos sus rivales. En los entrenamientos es un hombre meticuloso, cuidadoso de los detalles, y prepara los juegos con videos .
Fuera de la grama, Pep hace de motivador para sacar el mejor rendimiento de sus jugadores, a quienes acompaña en las buenas y en las malas.
Además, ejecuta ideas tan novedosas como rebeldes: durante el pasado Mundial de Clubes 2011 permitió que sus jugadores durmieran con sus parejas.
En todo caso, Barcelona termina el año con un registro que confirma por qué es el mejor equipo de la actualidad: ganó cinco títulos y anotó 170 goles en todos los torneos que tuvo, la mejor marca de un club en la historia ibérica.
¿El responsable? “Él hace funcionar esta maquinita”, afirmó el volante Cesc Fábregas.
En la actualidad, el planeta se rinde a los pies del equipo azulgrana y de su forma de jugar, algo que no sucedía desde la Holanda del volante Johan Cruyff, que en los años 70 hinoptizaba a todos.
Cuarenta años más tarde, Barça rompe sistemas, esquemas, estereotipos. Y no solo tiene buen gusto, sino buenos resultados.
“No puedo prometer títulos, pero puedo decir que persistiremos hasta el final y que estaréis orgullosos de nosotros”, indicó Guardiola durante su primer día en el banco. Ya lleva 13 cetros.