Aunque muchos clubes españoles viven momentos de crisis económica, el mercado de jugadores en el verano europeo no dejó de tener sus característicos golpes multimillonarios.
Quizás los traspasos no llegaron a las escandalosas cifras que en su momento tuvieron las adquisiciones de Cristiano Ronaldo (del Manchester United al Real Madrid), de Zlatan Ibrahimovic (del Inter al Barcelona) o de Zinadine Zidane (de Juventus al Real Madrid), no obstante, los números tampoco son despreciables.
El más caro de todos fue el fichaje del peligroso atacante colombiano Radamel Falcao, por parte del Atlético de Madrid.
El ariete fue transferido de Porto de Portugal hacia la capital ibérico por la suma de $58 millones (40 millones de euros).
Falcao, una máquina de anotar, hizo 73 goles en 84 partidos en las últimas dos temporadas con el actual campeón lusitano.
Incluso, ayer recibió su trofeo como máximo anotador de la Liga de Europa (certamen en el que también salió monarca con Porto), tras lograr 17 anotaciones.
El registro es un récord.
Detrás del cafetero aparecen el portugués Fabio Coentrão, quien pasó del Benfica al Real Madrid, por $43 millones.
Barcelona sacudió el mercado con la posición tres y cuatro, merced a las contrataciones de Césc Fabregas y Alexis Sánchez, procedentes del Arsenal inglés y del Udinese italiano, respectivamente.
Los catalanes pagaron $42 y $38 millones por los volantes.
El que siguió es la mudanza de Santiago Cazorla de Villarreal al Málaga por $30 millones, club beneficiado desde el año anterior por los populares “petrodólares”.
El equipo fue comprado por el jeque catarí Abdulá Al Thani, quien con la inyección monetaria, este año lo hizo uno de los cinco clubes del orbe que más invirtió en jugadores ($87 millones) y el mayor de España. Basado en informes de
