Tabárez habla con orgullo de sus zagueros. Y también de su esquema: “No hay que demonizar la palabra defensa”. Así marca diferencia contra la corriente hipócrita de este deporte: a ningún otro entrenador le gusta admitir que sus éxitos se basan en una muralla eficiente y ordenada.
Todos dicen en la previa del partido que van a ir a atacar, aunque en lo privado alisten un batallón de policías. Hasta Honduras, antes de su encuentro con España, anunció metralla. Por supuesto que en la práctica no ocurrió tal cosa, pero igual los catrachos sintieron la obligación de hacer en público la temeraria oferta.
Así es en todo el mundo. En Costa Rica alguien inventó el término “proponer”. Es el sinónimo de atacar, ahora todos dicen el viernes “vamos a proponer”, aunque el domingo lleguen a meter el bus, las hieleras y el bombo bajo el marco.
Tabárez se matricula con la sinceridad. “Parte de la planificación de un partido consiste en limitar el potencial del rival. Cuando más poderoso sea el rival, más hay que trabajar en este aspecto. Yo no soy de los que creen que yo ataco y no me importa lo que haga el rival”, aseguró el martes luego de la victoria contra México en Rustenburgo.
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“Al menos en mi país, cuando un entrenador quiere caer simpático dice yo soy ofensivo. Y si otro dice ‘yo soy defensivo’, está condenando al equipo a que le falte algo”, expresó en la sala de prensa.
Luego lanzó una aclaración. “No renunciamos al juego ofensivo. Se inculcó mucho saber cuándo presionar y cuándo retroceder. Pero hacerse fuerte en el área de uno es una virtud”, añadió como si estuviera en una clase universitaria.
La zaga charrúa está gobernada por Diego Lugano, el defensor que anotó un gol en el Ricardo Saprissa en el repechaje. Usualmente lo acompaña Diego Godín, aunque ante México estuvo lesionado y Mauricio Victorino tomó su lugar.
Como el libreto está bien aprendido, ni se notó la ausencia del titular. Andrés Scotti también está presto a ingresar, de relevo, para atravesar el hacha delante de la puerta.
“La eliminatoria es para sufrir y el Mundial es para disfrutar. Aquí todo es motivación, todo te tira para arriba, pero en la etapa de clasificación es diferente, por lo menos en Sudamérica, se sufre”.
Por el momento Uruguay disfruta como lo hacía en décadas. Su exitoso desempeño le permitió evitar a Argentina en octavos de final; se medirá a Corea del Sur, aunque en un Mundial ningún partido da como para entrar confiado.
“Defenderse no es un delito”, repite Tabárez, en un ejercicio de sinceridad. Los números lo respaldan: “No fueron tres empates, sino dos victorias y una igualada”, declaró sin perder el tono de humildad.
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