
Desde hace varias ediciones los dos colosos norteamericanos se convierten en noticia por sus actuaciones positivas. A los otros representantes del área la camisa les queda grande, como Jamaica en 1998 o Trinidad y Tobago y Costa Rica en la edición del 2006.
Para Centroamérica y el Caribe, el gran reto es clasificarse. Ahí se acaba la fiesta. La proeza tica de avanzar a segunda fase en Italia 90 es una excepción. El Salvador acudió dos veces y en ambas terminó de último; Honduras corre peligro de volver a casa sin un triunfo y a lo mejor hasta sin un gol a favor.
Pese a sus dos derrotas, los hondureños no están descartados para avanzar a octavos. La matemática es difícil, pero alcanzable: necesitan una victoria y que Chile derrota a España. Luego entra a jugar el gol diferencia, donde los catrachos también llevan las de perder.
“Vamos a pelear hasta el último momento”, anunció el entrenador Reynaldo Rueda. Sin embargo, contra España también habían ofrecido juego ofensivo, así que no son promesas muy de fiar.
Más que buscar la clasificación, el verdadero reto hondureño es no volver a casa con las manos vacías. Siguen buscando su primera victoria mundialista; en cinco presentaciones (contando España 1982) llevan dos empates y tres derrotas.
Los norteamericanos están en otro peldaño. Estados Unidos ganó su grupo y es una de las grandes sorpresas de Sudáfrica 2010.
México también se clasificó a los octavos, con un triunfo, un empate y una derrota. Para cualquier representante centroamericano sería un boleto honroso; para los aztecas genera inquietud, pues ya no se conforman con lo mínimo.
Las confederaciones más exitosas tienen derecho a mantener, o incluso ganar nuevos campos. Por el contrario, las que solo llevan comparsas corren el riesgo de sufrir recortes en la otra eliminatoria.
Concacaf compite con Asia y Suramérica por un cupo. En los últimos mundiales, la FIFA lo distribuyó a través de repechajes.
África está en entredicho por el pobre rendimiento de sus equipos. El continente negro tiene seis plazas, que difícilmente mantendrá a la luz de los actuales resultados.
Como la próxima cita es en Brasil 2014, el sur del Nuevo Continente podría obtener las cinco plazas directas (contando la del anfitrión) y no las cuatro y media de ahora.
En el Mundial todos temen que África pierda ese espacio. La Concacaf depende de sus dos gigantes para conservar la herencia.
En Suramérica, varios equipos están en capacidad de dar la talla. Aparte de Argentina y Brasil, y últimamente Paraguay, parece que los demás se turnan. Colombia estuvo fuerte en los años 90, Ecuador brilló la década pasada, Chile arranca elogios esta ocasión. Hace décadas fue Perú.
Por la Concacaf, todo depende de Estados Unidos y México. Salvo que Honduras consiga su milagro hoy, Centroamérica y el Caribe no cuentan en el mapa del futbol.